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Continúan las quejas por los productos de baja calidad de los subsidios Universal, Prenatal y Lactancia

hace 6 mese(s)

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Las beneficiarias de los subsidios Universal, Prenatal y de Lactancia se quejan porque reciben en los supermercados paceños  frutas y verduras  de mala calidad y con precios altos; además de carne  al límite del vencimiento. Por faltas similares, en el eje central ya fueron sancionados cuatro adjudicatarios que proveen alimentos frescos al subsidio destinado a   gestantes   y  niños hasta su primer año.      

“Todo es caro y de muy mala calidad. Hay que comprar escogiendo. No me parece que sea justo porque el beneficio (en el caso de los asegurados) es en base a nuestro trabajo. No estamos pidiendo regalado”, señaló  Rosario R. S. en la agencia Ketal  de la estación central del teleférico.

Desde supermercados Ketal, adjudicatarios de la distribución de alimentos frescos para el subsidio en La Paz aseguran que los productos destinados al subsidio son nacionales pero de ninguna manera de  baja calidad. 

Desde el 6 de noviembre pasado, el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM) añadió al subsidio raciones de frutas, tubérculos, verduras  y carnes. Estos  productos frescos  son distribuidos por medio de vales y  tarjetas  en  sucursales de los supermercados Ketal  en La Paz, Hipermaxi en Cochabamba y Santa Cruz, Abasto Sur en Chuquisaca, Urkupiña en Tarija, Trinidad en  Beni y Fricarnes en Pando. Además de la distribuidora Real en Riberalta.

El subsidio mensual de las aseguradas equivale a  2.000 bolivianos; de los cuales 750 están destinados a productos frescos que se entregan en supermercados (350  de carne de res, 175 de pollo, 25 de huevos, 80 de tubérculos, 60 de verduras y 60 bolivianos de fruta).  Hasta el 30 de enero, el viceministerio de Defensa al Consumidor había recibido  al menos 500 quejas de las beneficiarias por la calidad de estos productos.    

Según la vocera de Ketal, desde el inicio de sus operaciones  han realizado mejoras  y  “éstas seguirán en bien de las beneficiarias”. 

En cada sucursal de los supermercados Ketal de  La Paz y El Alto se ha habilitado una zona para los productos del subsidio; aunque las carnes y algunas verduras del beneficio se expenden en los estantes refrigerados comunes.   

Un letrero multicolor con una enorme flecha   señala el estante especial para las beneficiarias. En él se acomodan  papas, camotes, yucas, cebollas y  frutas como naranjas, piñas y plátanos. Son alimentos  con características y calidad  diferentes a los que el establecimiento ofrece a su clientela. “Son de productores nacionales”, señalan los encargados.

En el supermercado de la estación, Rosario, que tiene siete meses de gestación, da vueltas al rededor del cúmulo de productos, que de lejos le parecía más variado.   Escoge lo que “mejor está”. Para llenar su carrito toma unas cuantas naranjas –todas pequeñas,  verdes o grises–, unos camotes  secos  y cubiertos de tierra y  papas “holandesas  grandes”.

 “No las han limpiado, tienen un   montón de tierra que es lo que más pesa en la balanza y  sube el precio. Las verduras están dañadas. El brócoli está envuelto en plástico y no se puede ver si por adentro está podrido o no”, reclama. 

Algunas  beneficiarias comentan que los productos están mejor en otras sucursales. Pero al visitar las demás agencias evidenciamos que  no hay  diferencia.

En San Pedro, doña Erlinda Quispe acompaña a su nuera que está embarazada. En su tarjeta tiene saldo de dos meses. “Pensé que íbamos a poder comprar harto pero los precios están inflados. Por ese dinero las caseras del mercado me hubieran dado el doble  y con mejor calidad”. 

Está  molesta porque escogió unas cabezas  de cebollas blancas, a cuatro bolivianos el  kilo, que no pudo llevar. “Me han quitado, dice que para el subsidio sólo hay la cebolla con cola”. Esa variedad es más cara: cuesta 5,20 bolivianos el kilo.

En el supermercado de la plaza España, cerca al estante del subsidio hay  manzanas verdes y rojas de  buen aspecto. “Esas no las puede llevar, porque son chilenas –advierte un vendedor–. Sólo pueden comprar lo nacional”. 

Al consultarle dónde están  las frutas de procedencia boliviana explica que no hay. “Hace semanas que no llegan”. En esa y  todas las sucursales, las frutas para el subsidio se limitan a naranjas secas, piñas del Chapare y plátanos ya pasados de maduros.

 En ninguna de las agencias hay pescado. “Sólo llega los viernes o a veces los sábados”, explica la encargada de las carnes en la sucursal de la calle 15 de Calacoto.

 En el supermercado de la avenida Arce, la beneficiaria Pamela Mamani  cuestiona la calidad de los productos. Cuenta que incluso presentó una queja. 



“Como subsidiaria fui a comprar carne y a la hora   ya estaba en mal estado. Hice el reclamo y días después  me llamaron para hacer una reposición y disculparse. El problema  es que no hay otra opción,  es el único   lugar de expendio del subsidio. Francamente la casera del mercado me da productos  más frescos, baratos y confiables”, asegura.

 Ante estas denuncias, desde  Ketal aseguraron que la escasez de algunos alimentos depende de la temporada. “Los productos nacionales tienen  características  diferentes a las de los importados  pero su calidad es óptima”.

En El Alto, hay una sola  sucursal del supermercado Ketal para atender a las beneficiarias del subsidio. La agencia está en la estación del teleférico Amarillo de Ciudad Satélite. La afluencia es masiva de lunes a viernes y se incrementa los fines de semana;  los angostos pasillos    están siempre  llenos. La cantidad de alimentos no cubre la alta demanda. 

En el sector de carnes se ve una gran aglomeración. Los estantes de refrigeración   no están a buena temperatura y  la  sangre  escurre de los paquetes mal envasados.

 “Los sábados es más lleno, la carne siempre se acaba. Pero no está en buen estado porque no te aguanta ni un día”, dice la flamante mamá asegurada Lidia M.

 La beneficiaria Betty Mamani relata  que entró a esta agencia para comprar algunos productos orgánicos de subsidio. “Había muchas mamás que querían recoger los productos que  no podían moverse por un montón de  sacos que hay en los mercados al mayoreo. No me gustó cómo atendían, me di media vuelta y me fui”.     

Angélica H., otra beneficiaria,  explica que no le alcanzaron los vales  para comprar  pollo. “He tenido que aumentar de mi dinero. El kilo de pollo entero está a más de 16 bolivianos. Hay que comprar por presas para que alcance el monto que nos dan. Además, no es fresco”, lamenta.

Cerca las verduras hay canastillos de  “tomates perita”, la única variedad que se da en el subsidio. Están aplastados y tienen manchas oscuras. Basta levantar algunos para ver al fondo tomates  en descomposición y con moho.

Según supermercados Ketal, desde el inicio de sus operaciones de  distribución de los productos frescos de los subsidios Universal, Prenatal y de Lactancia la empresa realiza –de forma constante– mejoras, adecuaciones y ampliaciones de sus sucursales en La Paz y El Alto para la comodidad de las beneficiarias. “La calidad de los productos está garantizada por el departamento de control que realiza una vigilancia  minuciosa de los productos”.

Ante las  quejas de las beneficiarias del subsidio sobre la calidad de los productos frescos, desde  Ketal explicaron que hay varios factores que inciden en la percepción que tienen las mamás sobre los alimentos. “Uno de ellos es el requisito impuesto por el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM) de que los alimentos perecederos que se dan en el subsidio deben ser  nacionales”.

De acuerdo a la vocera,  en las frutas  la procedencia  causa una diferencia notoria. “Las importadas pueden tener mejor apariencia, color y tamaño que las nacionales pero no quiere decir que éstas tengan menor calidad en cuanto al valor nutricional o al sabor”. 

Esto pasaría con naranjas y plátanos que se distribuyen en el subsidio. “Al verlas al lado de sus similares importados,  las mamás  piensan que se les da algo de mala calidad y no es así”. 

Según Ketal, de acuerdo a las temporadas de cosecha, algunos  productos escasean en el país. Ello –sostiene–  causa las quejas, por ejemplo, de la escasez de  manzanas que no están  disponibles para las beneficiarias en ninguna de las sucursales.

“Ello no pasa con las manzanas importadas de Chile que están disponibles prácticamente todo el año pero que no son parte del subsidio”.

En cuanto al costo elevado de los alimentos del subsidio, la empresa explicó que desde se adjudicó la distribución con el SEDEM  tomó contacto de forma directa con los productores para conseguir precios competitivos y más económicos  que los vigentes en otras cadenas. En el caso de las carnes aclararon que éstas son entregadas en buen estado y que hay un Departamento de Control de Calidad  que hace la vigilancia estricta.

Ketal, mediante su vocera, reafirmó que la calidad de todos los productos frescos que se entregan en el subsidio es buena; pero ante cualquier queja se toma contacto inmediato con la beneficiaria para darle una solución satisfactoria porque “ese es el deber y responsabilidad  con el cliente”. Pidió que toda observación o reclamo sea hecha sin temor alguno. “Nos ayudarán a seguir mejorando el servicio que es relativamente nuevo”. Ketal resaltó que es el único adjudicatario del SEDEM –en todo el país– que creó un sistema de tarjetas para la atención especifica de las beneficiarias. “Sistema  que les da la seguridad que los vales repartidos por otras  cadenas no dan y que entre  sus ventajas tiene  la facilidad de administración del crédito del subsidio”. 

Para generar beneficios adicionales, a cada una de las beneficiarias se le entregó una tarjeta que le da la posibilidad de acceder a un 3% de descuento en las compras que hagan en los  supermercados Ketal, informaron desde la empresa.///


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