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Prohibido criticar la intervención en Siria: Turquía empieza a detener a sus detractores

El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan aprovecha el clima de guerra para ampliar la censura informativa e incrementar la persecución a los disidentes. La oposición no sabe cómo reaccionar

hace 7 dia(s)

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“Los tanques no traerán ‘ramas de olivo'”, reza el tuit, en referencia al nombre de la última operación militar turca en el norte de Siria, “sino bombas. Y cuando caigan, morirán personas. Ahmed está muriendo, Hasan está muriendo, Rodi está muriendo, Misgin está muriendo… Son vidas que terminan”. Éste fue uno de los comentarios que llevaron a la cronista Nurcan Baysa a ser detenida por el Departamento Antiterrorista de la urbe de Diyarbakir. La reportera escribió 5 publicaciones en contra de la intervención de Turquía contra la guerrilla kurda en Afrín. “Todos los que apoyáis la guerra observad ésta foto, éste niño ha fallecido hoy”, fue otro de sus mensajes.

Sólo unas horas después de redactar los tuits, una docena de agentes de las Fuerzas Singulares se presentó en su residencia familiar. De inmediato, “intentaron romper la puerta de la entrada”, “el estruendos fue tal que creí que se trataba de un terremoto”. Tras entrar en el recibidor “apuntándome con rifles”, los agentes procedieron al registro. La escritora fue después trasladada al Departamento de Policía, acusada de propagar propaganda terrorista e incitar a la movilización, donde pasó tres días en una celda sin litera. Después de prestar declaración, Nurcan tiene ahora retenido el pasaporte y debe asistir a las dependencias policiales una vez al mes.

La cronista kurda, que ha investigado aun crímenes de guerra en la región, fue la primera detenida en Turquía por criticar la operación contra el PYD (Partido de la Unión Democrática, la primordial capacitación kurda de Siria, que Turquía considera una organización terrorista). Tres semanas más tarde, la cifra asciende a 666 personas que han estado en custodia policial por reprobar la intervención militar del ejército. En su mayoría, la base son manifestaciones hechas en las redes sociales, y las acusaciones entienden desde hacer propaganda del PKK -Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado terrorista asimismo por EEUU y la UE y conjunto matriz del PYD- a participar en quejas contra una acción militar que ha culminado con la vida de al menos 346 personas, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.

Tanques del Ejército turco cerca de la frontera con Siria, en la provincia de Hatay. (Reuters)

Detenidos por solicitar paz

Pero no solo escritores, cronistas y activistas se han enfrentado a investigaciones judiciales por sus declaraciones sobre Afrín; asimismo médicos, políticos ó personas anónimas, que a veces sólo han compartido una publicación ajena, han terminado en dependencias policiales. El caso más divulgado fue el del Instituto de Médicos (TTB), en el que once integrantes fueron detenidos tras publicar un manifiesto pacifista titulado “La guerra es una cuestión de salud pública” al proteger que “cada enfrentamiento armado y cada guerra trae consigo tragedias humanas al innovar inconvenientes irremediables de salud física, mental, social y ambiental”.

Los integrantes del consejo central pasaron siete días privados de su libertad hasta que fueron liberados después de prestar declaración. El mismo presidenta turco, Recep Tayyip Erdogan, les acusó de traidores e aun de “amantes del terrorismo”. El Ministerio de Sanidad y de Interior interpusieron rutas denuncias contra la asociación, que representa al 80% de los médicos del país y narra con más de 83.000 integrantes. Desde que han sido puestos en libertad, se han negado a charlar con El Confidencial por miedo a elaborar declaraciones por separado.



Los políticos que se encaran a una investigación por colocar en cuestión la operación militar son oficiales del partido prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos). En las últimas semanas, hasta 31 de ellos han sido detenidos, y la recién nombrada co-lider Pervin Buldan, investigada un día después de su nombramiento tras unas declaraciones hechas durante el congreso de la formación. “Abandonad las políticas de guerra que solo llevan al dolor y a la destrucción. La solución no está en luchar, sino en la paz”, fueron sus palabras. La OSCE (Organización para la Seguridad y Colaboración en Europa) ha manifestado su preocupación: “La libertad de expresión debería ser respetada, incluso en tiempos de enfrentamiento ó guerra“, puede leerse en su comunicado.

El presidenta turco Recep Tayyip saluda a integrantes de su Partido Justicia y Desarrollo (AKP) en el Parlamento en Ankara, el trece de febrero de 2018. (Reuters)

“Con nosotros ó contra nosotros”

La reciente intervención militar ha desatado la narrativa nacionalista de guerra en los medios de ponencia de Turquía. Cada mañana, la agencia estatal Anadolu actualiza la cifra de “terroristas” neutralizados (abatidos, heridos y capturados) por las tropas turcas y su aliado táctico las milicias sirias opositoras. El fantasma imperante de los medios progubernamentales emiten vídeos de soldados patrios con música triunfante, los editoriales acusan a Estados Unidos ó a otras potencias de respaldar al enemigo, y a los críticos con la ofensiva de “esclavos del imperialismo”.

“Recibimos amenazas todos los días”, asegura a El Confidencial el creador del diario independiente Diken, Erdal Guven, “sobre todo cuando muere un soldado (…). Los medios generalistas tratan de imponer el concepto ‘mártir para designar a los caídos en combate, mas nosotros nos limitamos a publicar que ‘2 soldados han perdido su vida mientras luchaban’”. Por no ajustarse a éste término, los redactores y columnistas de Diken reciben mensajes de trolls pro AKP -el partido en el poder- y de las celebrities más convenientes al gobierno. “Conforme aumenta el número de soldados abatidos, mayor es el número de las amenazas”, concluye.

En éste contexto de nacionalismo exacerbado, cualquier atisbo de oposición a las acciones militares contra los kurdos se acepta como una amenaza a la seguridad nacional. Por ello, el gobierno ha propuesto un proyecto de ley para que el Consejo de Radio y Televisión pueda supervisar los contenidos digitales. Si el Parlamento aprueba el plan, la entidad podrá censurar contenidos en internet, cual las redes sociales, ó las plataformas audiovisuales cual Netflix ó Youtube. “No es una coincidencia que ésta ley se haya propuesto ahora”, asevera Guven, consciente de la importancia de la expresión pública en una circunstancia de guerra.

En la arena política asimismo domina la falta de crítica. El primordial partido de la oposición, el CHP (Partido Republicano del Pueblo), teme que sus palabras puedan desacreditarle públicamente y posicionarle en el lado del PKK. Por ello han usado fórmulas más enclenques cual alertar al gobierno de las consecuencias de introducir la guerra en la urbe de Afrín, donde se refugian miles de apartados del país. Una guerra que los más críticos ven cual una maniobra “para asegurar las ambiciones presidencialistas de Erdogan”, asevera Guven, y para allanar el terreno ante las cercanas elecciones generales de 2019.///


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