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Familias envueltas en pánico buscan sobrevivientes entre los escombros

hace 14 dia(s)

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“Me han rescatado a mí, pero nadie busca a mi hijo. No hay mi niño”, gritaba desesperada una mujer que volvió a su casa del hospital para buscar a su hijo de nueve años que está desaparecido en la zona de Villa Satélite. En el lugar, Defensa Civil también buscaba a un hombre adulto que quedó atrapado en la planta baja de su vivienda.

Al menos 20 casas de hasta tres pisos de altura quedaron completamente sepultadas bajo el lodo, en el Distrito 5 de Tiquipaya. La mazamorra bajó por el caudal del río Taquiña desde Villa Belén, sobre la cota 2.750 del parque Tunari al promediar las 18:30, relataron los vecinos.

Según el informe del comandante de Defensa Civil, Ramiro Mercado, se rescató a dos personas y al menos dos —un niño de nueve años y un adulto— estaban desaparecidos.

La madre desesperada no quería dejar su vivienda hasta no encontrar a su hijo. Las habitaciones estaban sumergidas en lodo y no había luz. La mujer gritaba desesperada y lloraba reclamando ayuda.

“Me sacaron y me llevaron a un hospital a la fuerza. No me dieron siquiera una tableta, sólo me decían que me calme, pero cómo me podía calmar si mi hijo estaba atrapado. Llegué y nadie lo buscaba, nadie me ayuda, dónde están las autoridades”, gritaba con desesperación.

Por su parte, Mercado explicó: “Logramos rescatar a una señora de una de las casas. La llevamos al hospital, pero su hijo de nueve años quedó atrapado. También rescatamos a otra señora que estaba en el segundo piso de su casa con el lodo hasta la cintura”.

Siguió: “Nos dice que su esposo estaba en la planta baja. Ingresamos, pero todo estaba lleno de lodo. Creemos que ambos están ya sin vida”.

Pese a los intentos para continuar la búsqueda, el agua que seguía llegando humedecía el lodo y volvía la zona inestable. A esto se suma que en constantes oportunidades la gente gritaba “agua, llega el agua” y corrían con desesperación, generando un ambiente de mayor dificultad.

A los diferentes puntos de afectación llegaron ambulancias de hospitales de toda la zona, también de Quillacollo, en busca de heridos. Se estima que hay más gente atrapada en las viviendas, pero faltaban condiciones para seguir con el rescate, pues no se tenían linternas, herramientas, ni equipos.



HUBO VARIAS FUGAS DE GAS Y CORTES DE LUZ

La mazamorra también se llevó los postes de luz, dejando en penumbras toda la zona, dificultando aún más las tareas de rescate. Además, se tuvieron fugas de gas en algunas viviendas.

Vecinos exigían la presencia de la Empresa de Luz y Fuerza de Cochabamba (Elfec) para brindar energía a la zona, pues los rescatistas ni siquiera contaban con una linterna. Asimismo, se llamó en numerosas ocasiones a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para que corten el suministro de gas, pero en más de dos horas el problema no se resolvió.

El olor a gas se podía sentir por las calles y también generaba preocupación en la gente. “Esto es muy peligroso, si se nos ocurre prender un fósforo nos quemamos todos”, manifestó una vecina con preocupación.

Por su parte, Defensa Civil intentaba evacuar a la gente, pero la mayoría sólo se quedaba en la puerta. Mientras, otras personas intentaban sacar todo lo posible de sus viviendas o lo subían al techo, donde se quedaban observando lo que ocurría.

Asimismo, la fuerza con la que corría el agua se podía escuchar incluso a 200 metros. Pese a ello, muchas personas se acercaban a observar el paso del agua a las orillas.

Las autoridades piden a la población que acuda a la zona, que evite acercarse al agua, pues por el momento el curso es peligroso. “Es una mazamorra muy grande y peligrosa que está bajando desde las alturas”, señaló el responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Gobernación (UGR), Óscar Soriano.

 

mg


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