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Reynaldo Ramirez: "Mi proceso no avanza, suspenden las audiencias y no tengo trabajo, me siento decepcionado de la justicia boliviana"

hace 3 mese(s)

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Reynaldo Ramírez Vale, quien fuera condenado con la máxima pena que establece el Código Penal, 30 años de cárcel sin derecho a indulto, por un feminicidio que no cometió, ahora camina sin trabajo, el Estado no le reparó los daños civiles causados y mucho menos su honor. Afirma estar decepcionado y frustrado por la justicia en el país.

El afectado aseguró que lejos de que se le haga justicia, hasta el momento no prospera el proceso por incumplimiento de deberes, resolución contraria a la Constitución y las leyes y retardación de justicia que se instauró contra el fiscal Marcelo Delgadillo y los jueces del tribunal que lo condenaron injustamente, Mery Yaneth Mojica Peña y Luis Alberto Paz Casupá. 

“Se suspendió  siete veces la audiencia; yo creo que hay incumplimiento de deberes en los jueces que llevan este caso y complicidad. Este proceso no avanza porque parece que hay complicidad desde arriba”, dijo Reynaldo, amargado. 

Windsor Ortiz, representante legal del Ministerio de Justicia de Santa Cruz, manifestó que evidentemente las audiencias se suspenden “por motivos de fallas procedimentales. Muchas veces por enfermedad de los procesados u otros motivos”. 

Esta situación trae recuerdos amargos a Reynaldo, de cuando estaba preso y hacían venir a su hermana desde Cochabamba para audiencias que se suspendían continuamente. 



El fiscal departamental Freddy Larrea indicó que se ha solicitado un informe a la comisión de fiscales para que expliquen cuales son las motivos que llevaron a suspender la audiencia. “Eso tenemos que ver con el  Órgano judicial para que no se esté perjudicando y dilatando”, manifestó.

Reynaldo salió libre de la cárcel de Palmasola el 3 de julio y luego trabajó casi seis meses en el Ministerio de Justicia, pero ahora está desocupado. Con su folder bajo el brazo cargando papeles de sus trámites judiciales camina todos los días por el Palacio de Justica y la Fiscalía. 

Se vio obligado a dejar el trabajo en el Ministerio de Justicia porque para renovar el contrato se le exigió la libreta de servicio militar. “No tengo la libreta y tramitarla me cuesta Bs 4.000 con los que no cuento. Recién recibí mi sueldo de diciembre”, dijo. 

Señaló  que tuvo que viajar a Cochabamba para pedir ayuda a su familia, lo cual le es muy difícil para él, puesto que su madre se gana la vida vendiendo pastillas y gastó mucho al igual que su hermana cuando él estuvo preso. “Quisiera abrir mi taller de cerrajería pero necesito dinero; tengo un lote en Ciudad Satélite, pero debo las cuotas y no puedo pagarlo”, dijo con impotencia y con los traumas de un encierro injusto que le robó dos años y dos meses de su juventud. Reynaldo además no ha recibido aún ningún resarcimiento económico por el tiempo que estuvo preso. 

“Es increíble por todo lo que pasé por mi condena, la gente me mira  con recelo, no puedo ni tener pareja. Es triste esto”, indicó. 

Pese a que se sabe que es inocente, siente que carga sobre sus espaldas el estigma de haber estado preso por un feminicidio que nunca cometió.  ///