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El genocidio de Ruanda produjo cambios químicos en el ADN de las víctimas y de su descendencia, según estudio

En 1994, el Gobierno de Ruanda, compuesto por hutus, trató de exterminar a la población tutsi del país, que se calcula que perdió a un 70 % de sus miembros. Entre 500.000 y un millón de personas fueron asesinadas.

hace 4 dia(s)

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El terror provocó cambios químicos en el ADN de las mujeres tutsis que estaban embarazadas cuando en 1994 su etnia fue víctima de un genocidio en Ruanda (África Oriental), así como en el de los hijos que entonces esperaban, según una investigación de la Universidad del Sur de Florida (USF) publicada en Epigenomics.

Modificaciones químicas "epigenéticas"

Los resultados de esta investigación realizada por los profesores Monica Uddin y Derek Wildman, de la Facultad de Salud Pública de USF, con ayuda de científicos ruandeses, "sugieren que, a diferencia de las mutaciones genéticas, estas modificaciones químicas 'epigenéticas'" pueden tener una respuesta rápida al trauma a lo largo de generaciones", señala un comunicado de la universidad.

El equipo revisó los genomas completos de una muestra de mujeres tutsis que estaban embarazadas y vivían en Ruanda en el momento del genocidio y de sus hijos y los compararon con el ADN de otras tutsis embarazadas al mismo tiempo, pero residentes en otras partes del mundo y los de sus hijos.

Así, los científicos "encontraron que el terror del genocidio estaba asociado con modificaciones químicas en el ADN de las mujeres expuestas al genocidio y su descendencia", señala la USF, que tiene sede en la ciudad de Tampa (costa oeste de Florida).

Persecución de la población tutsi en Ruanda

Entre abril y julio de 1994, el Gobierno de Ruanda, compuesto por hutus, trató de exterminar a la población tutsi del país, que se calcula que perdió a un 70 % de sus miembros. Entre 500.000 y un millón de personas fueron asesinadas, según distintas fuentes.

De acuerdo con USF, muchas de las modificaciones químicas en el ADN de las mujeres tutsis y sus hijos se produjeron en genes previamente implicados en el riesgo de padecer Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y depresión.

"La epigenética se refiere a modificaciones químicas estables, pero reversibles, realizadas en el ADN que ayudan a controlar la función de un gen", explicó Uddin.



"Estos pueden ocurrir en un período más corto que el necesario para los cambios en la secuencia de genes de ADN subyacente", agregó.

ADN de personas expuestas al genocidio personalmente o estando en el útero

El equipo, formado también por Clarisse Musanabaganwa, académica visitante de la Universidad de Ruanda, y el psicólogo Jean Mutabaruka, llegó a su conclusión luego de revisar el ADN de muestras de sangre de 59 personas, aproximadamente la mitad expuestas al genocidio personalmente o estando en el útero materno.

La exposición se define como verse afectado por un trauma relacionado con el genocidio, como violación o huida para no ser capturado, presenciar un asesinato o un ataque grave con un arma y ver cuerpos sin vida de personas asesinadas y mutiladas.

"Empoderar a los científicos en África en genómica"

El nuevo estudio es parte de un proyecto más grande, "Human, Heredity & Health in Africa (H3)", que está financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

"Es un esfuerzo para empoderar a los científicos en África en genómica, aumentando su independencia y capacidad para construir la infraestructura necesaria para mejorar los estudios genéticos en todo el continente y, en última instancia, capturar mejor los datos sobre el genoma humano en todo el mundo", señaló USF.

"La gente de Ruanda que está en este estudio y la comunidad en general realmente quieren saber qué les sucedió, porque hay mucho TEPT y otros trastornos de salud mental en Ruanda y la gente quiere saber por qué", dijo Wildman.

Los resultados del estudio respaldan otros anteriores que muestran que lo que ocurre durante el embarazo cuando una persona está todavía en la fase fetal es algo de largo impacto y muchos síntomas no aparecen hasta más tarde en la vida.

Como las personas que estaban en el útero materno durante el genocidio están comenzando ahora a tener sus propios hijos, los investigadores de USF esperan poder comprobar si el trauma ha tenido un impacto epigenético en la tercera generación.


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