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Ihu y Deltacrón, ¿nuevas variantes del coronavirus?

La OMS ha reconocido a Ihu, pero pidió no usar el término Deltacrón, podría tratarse de contaminación en la secuenciación

hace 12 dia(s)

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Todavía es poco lo que pude decirse sobre Ihu, científicamente reconocida como B.1.640.2, la nueva variante del Covid-19 que por el momento se circunscribe al territorio francés y que se detectó en un primer paciente que llegó de Camerún al país europeo. 

Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) no la había catalogado como variante bajo investigación y tampoco los CDC (Centros para el Control de Enfermedades) de Estados Unidos.

Hasta la primera semana de enero, solo se reportaba una docena de casos en el sudeste francés. Los informes preliminares de estos pacientes especifican dos síntomas respiratorios: tos seca y dificultad para respirar, lo que podría traducirse en una necesaria asistencia hospitalaria.

Phillipe Colson, del Instituto IHU Mediterranée Infection de Marsella, donde se descubrió la nueva variante, dijo que los primeros reportes indican que Ihu tiene 46 mutaciones, entre ellas la E484K, que podría hacerla más resistente a las vacunas. El experto agregó que la variante también tiene la mutación N501Y, que podría hacerla más transmisible.

Empero, reconoció que no pueden hacerse afirmaciones definitivas, ya que el número de casos es aún insuficiente. La variante Ómicron tiene 35 mutaciones en su proteína de pico, y representa una amenaza mayor debido a su capacidad de transmisión, con una velocidad de contagio de 13.

Otros expertos afirmaron que, a diferencia de Ómicron, mejor estudiada, hay decenas de nuevas variantes descubiertas todo el tiempo, y que eso no significa que serán más peligrosas. Recomendaron concentrarse en Ómicron, extendida ya en 100 países, y en la aplicación de la vacuna.

“Lo que hace que una variante sea más conocida y peligrosa es su capacidad de multiplicarse debido a la cantidad de mutaciones que tiene en relación con el virus original”, publicó en su Twitter el científico Eric Feigl-Ding.
Sobre Ihu, el infectólogo pediatra Carlos Paz coincidió en que todavía no hay datos de que sea de preocupación, “creo que solo tiene dos mutaciones importantes”, acotó.



Deltacrón
Con respecto a la supuesta nueva variante Deltacrón, que sería una combinación de Delta y Ómicron, Maria van Kerkhove, líder técnica de la respuesta a la pandemia de Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pidió hace un par de días no utilizar el término Deltacrón, y tampoco flurona.

Desde su cuenta de Twitter, dijo que utilizar estas palabras implica una combinación de virus y variantes, cosa que no está ocurriendo. “Deltacrón es una probable contaminación durante la secuenciación, SARSCoV2 sigue evolucionando (...)”, afirmó. Sobre flurona, indicó que las coinfecciones han sido comunes durante toda la pandemia.

El director del laboratorio de Biotecnología y Virología Molecular de Chipre, Leondios Kostridis, dijo que había identificado hasta 25 contagios de Deltacrón, con mayor frecuencia en pacientes hospitalizados, dijo en su informe con pocos estudios profundos.

Grecia y Reino Unido salieron a responder sobre la veracidad de Deltacrón. De acuerdo al miembro del comité de expertos en Atenas, Gkikas Magiorkinis, “los primeros análisis independientes muestran que se trata de un error técnico del laboratorio chipriota en el proceso de lectura del genoma”.
Virólogos como Tom Peacock, del Imperial College de Londres, hablaron de contaminación en la secuenciación de identificación del virus, en coincidencia con Maria van Kerkhove, de la OMS.

Según Juan Saavedra, en todos los países donde hay olas es común la aparición de variantes, puso de ejemplo a EEUU, que tiene una ola de más del 90% de Ómicron, pero que hace unas cuatro semanas manejaba un porcentaje aproximado de 50/50 entre Delta y Ómicron.

Bajo esta lógica, explicó que la aparición de una nueva variante, como Deltacrón, no sería sorpresa, sino que es algo que se espera que se produzca en los países en los que hay una circulación masiva del virus, como en Santa Cruz, que la semana llegó a seis mil casos. 

“Con seguridad que hay otras variantes aquí, solo que en Bolivia no se hace vigilancia epidemiológica molecular, por eso no nos enteramos. En parte es bueno no saberlo para no entrar en pánico”, adujo.

Empero, puso en duda la presencia de Ómicron en Bolivia, ya que el número de muestras analizadas por la UMSA fue insuficiente, dijo que al menos se requieren 100 muestras. Asimismo, cree que la tecnología del laboratorio de la UMSA no es la misma del Inlasa, dependiente del Ministerio de Salud, y que lo ideal sería esperar el análisis del Inlasa, que tiene el reactivo adecuado. “Quizás ninguno sea Ómicron y todos sean Delta”, afirmó.


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