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Un hombre trans que dio a luz a un bebé está harto de que lo llamen “mamá” y dice que el embarazo “no es más exclusivo de la mujer”

Bennett Kaspar-Williams tiene 37 años y hace 10 empezó a transicionar. En medio del proceso quedó embarazado

hace 1 mese(s)

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Bennett Kaspar-Williams es un hombre trans de 37 años que el año pasado dió a luz a su hijo Hudson, como resultado de un largo y a veces confuso proceso del que dice lo más molesto es que las enfermeras que lo atendían insistieron en llamarlo “mamá” durante todo su embarazo.

Claramente no es un caso usual de que un hombre que nació mujer haya terminado embarazado después de hacer el proceso de transicionar de género, y mucho menos que de a luz, pero de acuerdo con Bennett que lo llamaran “mamá” fue de todo la experiencia más desagradable.

En conversación The Daily Mail, Bennett contó que la primera vez que entendió que era trans fue hace unos diez años, en 2011, pero que su transición la empezó unos tres años después.

Bennet y Malik saliendo del hospital después del nacimiento de Hudson.

La pareja decidió que querían tener hijos y sopesaron las opciones disponibles porque eso significaba que Bennett tendría que interrumpir la terapia hormonal de testosterona que había estado recibiendo durante varios años.

Bennett, quien fue operado en la mitad superior de su cuerpo pero no en sus genitales, finalmente decidió que se sentiría cómodo tratando de concebir y tener un hijo.

Dos años después de comenzar el tratamiento hormonal, en el verano de 2015, Bennett se sometió a una cirugía para extirpar sus senos, pagando 5,000 dólares por el procedimiento.

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“Fue realmente liberador. Tenía la sensación de que era algo que tenía que hacer, pero nunca tuve un odio a mí mismo hacia mis senos, como algunas personas trans. No tenía disforia sobre ciertas partes del cuerpo y todavía no la tengo”, afirmó.

“Pero nunca podría haber anticipado el alivio que sería encontrarlos desaparecidos. Fue un gran peso de mis hombros”, agregó.

Para él ese fue el final del camino quirúrgico, pues la cirugía de la mitad inferior de su cuerpo estaba “fuera de la mesa”.

No obstante, la decisión de quedar embarazado y dar a luz a un hijo propio no fue nada sencilla de tomar.

“Siempre supe que existía la posibilidad de que mi cuerpo lograra un embarazo, pero no era algo que quisiera hacer hasta que aprendí a separar la función de mi cuerpo de cualquier noción de género”, dijo Bennett.

El sostiene que ve su cuerpo coo una “herramienta” y no como una “colección de estereotipos de género”, y que gracias a esta forma de pensar se dio cuenta de que podía ser quien él quería ser y al mismo tiempo traer un hijo al mundo.



Además, afirma que tener útero no es certeza de poder quedar en embarazo por eso dice que es importante dejar de definir la “feminidad en términos de maternidad”, algo que señala como una “falsa equivalencia” ya que no tas las mujeres pueden convertirse en madres.

Bennett descubrió que estaba embarazado en marzo de 2020, después de concebir de forma natural, sin ninguna intervención médica más que dejar las hormonas.

Pero su júbilo pronto se vio teñido por la preocupación causada por la pandemia.

“Esto fue aproximadamente una semana antes de que nos encierren aquí (Estados Unidos) en marzo de 2020, por lo que mi buen humor fue reemplazado rápidamente por la ansiedad por la pandemia y por cómo me mantendría a mí y a mi bebé a salvo’', explicó.

Dio a luz por cesárea en octubre de 2020 y tuvo un hermoso bebé llamado Hudson.

Pero mientras estaba en el hospital, Bennett dice que constantemente lo maltrataban, desconociendo su género y llamándolo “mamá”.

“Lo único que me puso disfórico acerca de mi embarazo fue la falta de género que me sucedió cuando recibía atención médica”, dijo.

“El negocio del embarazo, y sí, digo el negocio, porque toda la institución de atención del embarazo en Estados Unidos se centra en vender este concepto de “maternidad”, está tan entrelazado con el género que era difícil evitar el abuso”, contó.

Incluso teniendo una barba tupida, el pecho plano y un marcador que indicaba que su género era masculino en su identificación, la gente insistía en llamarlo “mamá”, “madre”, o “señora”.

“Nada de estar embarazada me pareció ‘femenino’; de hecho, creo que tener un hijo aislado debido a la pandemia y enfrentar todos los hospitales y citas solo fue lo más duro y valiente que he hecho en mi vida. Nada se siente más fuerte que poder decir que soy un padre que creó a mi propio hijo”, dijo Bennett.

 

Dice que lo mejor de ser padre es ver a Hudson compartir sus nuevos descubrimientos.

“Cuando descubre que puede hacer algo nuevo, corre hacia mí gritando “¡Dada!” “Ese es mi mejor momento”, dijo Bennett.

Éste padre trans resalta que los niños están completamente despejados de prejuicios y que para su hijo no hay nada más natural y normal que tener “un papá y un papá”. Sabe que cuando crezca le contará cómo uno de sus padres lo cargó dentro de su cuerpo y dio a luz para traerlo a este mundo, algo que cree que tomará con la misma naturalidad con la que recibe el amor de sus padres.

“Los niños ven amor, ven paciencia y ven compromiso. Mi hijo sin duda aceptará que vino de mí, al igual que acepta todo el amor y la belleza que lo rodean, con los brazos abiertos”, concluye Bennett.


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