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Víctima de Huayllani: Mientras que tengamos vida, no nos vamos a callar y vamos a clamar justicia

Jucumari afirma que, así como él, hay muchas personas que tienen secuelas por las agresiones que sufrieron ese “fatídico” día, por lo que ahora llegaron a la ciudad de La Paz, con sus propios recursos, para exigir justicia por las masacres del 2019.

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Roberto Jucumari, vicepresidente de la Asociación de víctimas de Huayllani, llegó a La Paz junto a los familiares y víctimas de la masacre de Sacaba para exigir justicia por las muertes y el dolor que causaron las represiones de noviembre 2019, durante el gobierno de facto de Jeanine Áñez.

“A mí me torturaron (…) siempre lo vamos a llevar en nuestra mente, nunca lo vamos a olvidar, tenemos secuelas en nuestra cabeza, en nuestro cuerpo, vamos a quedar de por vida con estas secuelas”, lamentó el representante, en contacto con el Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Originarios.

Visiblemente afectado, rememoró el 15 de noviembre de 2019 cuando él asistió a una marcha pacífica en Sacaba, del departamento de Cochabamba, que exigía que se respete la democracia, la wiphala y a las mujeres de pollera, cuando en el puente de Huayllani fueron reprimidos por las fuerzas conjuntas de policías y militares.  



“A mí me torturaron, me arrastraron como perro muerto, me golpearon hasta dejarme inconsciente (…). Aún sigo de pie y vamos a luchar hasta encontrar la justicia. Queremos ver en la cárcel a los que han asesinado, los que nos han lastimado”, exclamó.

Con visible tristeza, dijo que aún sufre por las secuelas de los golpes que policías le dieron en la cabeza hasta hacerle perder la conciencia. Además de arrastrarlo de tal forma que su brazo fue fracturado, y ahora esto le impide trabajar con la fuerza que antes lo hacía, para mantener a su familia, porque sufre de dolores en su espalda, cabeza y brazo derecho.

Jucumari afirma que, así como él, hay muchas personas que tienen secuelas por las agresiones que sufrieron ese “fatídico” día, por lo que ahora llegaron a la ciudad de La Paz, con sus propios recursos, para exigir justicia por las masacres del 2019.

“Seguimos con traumas, ya no queremos recordar esos momentos porque nos duele el corazón. Lo que más me preocupa son mis cuatro hijas, cuando trabajo con fuerza mi ojo se oscurece, me fracturaron el brazo, ya no tiene fuerza. Nosotros trabajamos con machete y picota, mi mano ya no puede agarrar ni el machete. Mientras que tengamos vida, no nos vamos a callar, vamos a clamar justicia y que paguen los que nos han hecho la maldad, aún los vemos en las calles, libres, pero nosotros seguimos con ese dolor”, lamentó.


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