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Invasión de carpinchos ha desatado la polémica en un barrio de Buenos Aires: visitantes o nativos

La ciudad de Nordelta ha sido copada por centenares de carpinchos que en el último año han crecido un 17 %. Los vecinos del lugar han entrado en discusión: algunos los quieren, otros los odian.

hace 1 mese(s)

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Varios carpinchos, también conocidos como capibaras o ronsocos, han puesto de cabeza a un barrio de Buenos Aires, en Argentina. Se trata del Barrio de Nordelta que está situado al norte de la ciudad.

Este barrio está situado en una zona pantanosa de unas 1500 hectáreas en el norte de Buenos Aires. Algunos de sus residentes están molestos por la presencia masiva de estos roedores herbívoros que ahora caminan por veredas, pistas y jardines sin temor a nadie.

Cálculos aproximados dicen que alrededor de unos 400 carpinchos han aparecido en esta zona, esto es un 17% más que en 2020. El aumento se debe a que no encuentran predadores, como el yaguareté, en la zona.

Sin embargo, esta cantidad se podría descontrolar, pues los carpinchos alumbran 2 veces al año entre 5 a 10 crías. Pero por otro lado hay defensores de estos animales que indican que estos animales solo están recuperando su hábitat natural. 

"Nordelta es una ciudad de 40 000 habitantes, con una gran diversidad de intereses y opiniones. Hay vecinos muy preocupados por la acción de los carpinchos, que entran en sus jardines, se enfrentan con sus mascotas, lo que genera situaciones de riesgo. Y también otros que plantean la preservación sin cambios de la fauna como primera premisa. Los intereses de todos deben ser respetados, buscando un equilibrio”, indicó la Asociación Vecinal Nordelta.



La polémica presencia de carpinchos

Mucha polémica ha desatado la aparición de estos roedores gigantes. Muchos critican su presencia, luego de que cámaras de seguridad mostraran cómo un motociclista es derribado por un carpincho que atraviesa repentinamente la autopista.

Sin embargo, por otro lado, la gente critica que resulta paradójico que aquellos que quieran vivir frente a la naturaleza consideren intolerable la aparición de uno de sus integrantes.

Por ahora, los humedales de Nordelta continúan con estos inquilinos que han venido a recuperar aquello que alguna vez les fue arrebatado.


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