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Hace 30 años, un fallido golpe de Estado provocaba el fin de la Unión Soviética

El fallido golpe de Estado convirtió a Boris Yeltsin en el verdadero dueño del poder, y abrió el camino a la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

hace 2 mese(s)

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En agosto de 1991, comunistas conservadores, contrarios a las reformas en la Unión Soviética en crisis, dieron un fallido golpe de Estado contra el presidente Mijaíl Gorbachov que se encontraba de vacaciones en Crimea.

El golpe fracasó debido a la resistencia de los moscovitas encabezada por el presidente de la Federación de Rusia, Boris Yeltsin, y abrió el camino a la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Los tanques entran en Moscú

El lunes 19 de agosto, a las 06:20, la agencia de noticias oficial TASS anuncia que Gorbachov, “incapaz de asumir sus funciones por razones de salud”, es remplazado por el vicepresidente Guennadi Yanáyev.

Gorbachov, impulsor de las políticas de Perestroika (reestructuración) y Glasnost (transparencia), estaba de vacaciones en Crimea, en el Mar Negro.

Los golpistas forman el llamado “Comité para el Estado de Emergencia”, que asume todos los poderes al tiempo en que blindados y transportes de tropa afluyen hacia Moscú.

Yeltsin se sube a un tanque



Desde el primer momento, el presidente de la Federación Rusa asume la dirección de la resistencia. Al filo del mediodía, Yeltsin, atrincherado en la “Casa Blanca”, sede del parlamento ruso, rodeada de tanques, denuncia un “golpe de Estado de derecha, reaccionario y anticonstitucional”.

En abierto desafío a los golpistas, Yeltsin, que goza de mucha popularidad, exige que Gorbachov “pueda expresarse ante el pueblo”.

Los moscovitas acuden a la Plaza del Picadero, al pie del Kremlin, donde Yeltsin, parado en un tanque, lanza un vibrante llamado a la huelga general y la desobediencia civil.

Yeltsin suma apoyos

Miles de moscovitas levantan barricadas alrededor de la Casa Blanca y permanecen concentrados allí ante el temor de un asalto militar.

En la mañana del 20 de agosto, las personas presentes dentro del edificio -entre ellas diputados, ministros, artistas, músicos, incluido el violonchelista Mstislav Rostropóvich- reciben chalecos antibalas, cascos y máscaras antigás.

En la mañana, tres unidades militares declaran su apoyo a Yeltsin y hacen ondear la bandera de la Federación de Rusia, que se convirtió en el símbolo de la resistencia.


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