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Rubén Suárez: "Abel de la Barra no me dejó trabajar tranquilo , porque no entre a los grupos que él hizo en todos los departamentos"

hace 20 dia(s)

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“Nunca trabajé tranquilo, porque estaba con una (pistola) 9 mm en la cabeza por el ex comandante (Abel de la Barra) que nunca coordinó conmigo y me quería cambiar porque yo no entraba en los grupos que él hizo en todos los departamentos; el ministro de Gobierno fue testigo de esta situación y gracias a él yo terminé mi gestión, si no a los tres meses hubiera sido cambiado”, profirió el comandante departamental Rubén Suárez. 

Estas declaraciones fueron parte de toda una serie de cuestionamientos al interior de la institución policial que conllevan denuncias de intromisión política, corrupción y favoritismos. 

En la misma línea, el ministro de Gobierno Carlos Romero, al referirse a la designación de comandantes departamentales, señaló que se ha solicitado al nuevo comandante general, Alfonso Mendoza, que realice un proceso transparente puesto que muchas veces en estas designaciones de órdenes de destino ha habido extorsiones y corrupción. “Al parecer se negociaban estos puestos y muchas veces, luego, esos designados, actuaban como recaudadores de algunos mandos policiales”, afirmó Romero, para quien “ese mal tiene que erradicarse”. 

Al consultarle a Suárez a qué se refiere con que no era del “grupo” del excomandante general, este refiere que no simpatizaba ni estaba de acuerdo “con lo que él hacía con algunos comandantes y directores aquí (en Santa Cruz) y en otros departamentos, por la corrupción que hizo este señor que por suerte dejó la institución”.

Así también se refirió a ‘movidas de piso’ de parte de algunos jefes policiales en Santa Cruz que intentaban influir en De la Barra para que lo destituyera. 

“Yo no tenía mando sobre algunas unidades, todo lo manejaba él (De la Barra) directamente, no solo aquí, también en otros departamentos y eso los sabían las autoridades superiores”, afirma. 

Lo que comenta el comandante de la Policía cruceña coincide con el lapso de tiempo en que dejó de aparecer públicamente en acciones de la Policía y en brindar información a los medios de prensa. Además, explica que, cuando De la Barra llegaba a Santa Cruz, no era Suárez quien lo acompañaba y lo escoltaba, sino jefes de otras unidades policiales. 

¿Le estaban moviendo el piso? “Constantemente”, responde y resalta que continuó pese al hostigamiento que dice haber recibido de la anterior autoridad.  

Suárez se lanza a comentar, y asegura tener testigos, que estuvo a punto de pedir audiencia hace unos meses para exigir que el anterior comandante general diera un paso al costado “y deje de estar jodiendo en tema de corrupción a mi institución”, pero que no lo hizo gracias a camaradas policías y a sus ayudantes y para no perjudicar su jubilación. También es consciente de que si iba lo primero que le pedirían serían pruebas, pero afirmó que “la corrupción no firma cheques ni documentos ni deja factura”. 

Sin embargo, reta a consultar a cualquier policía digno en Santa Cruz para corroborar sus afirmaciones. 

EL DEBER intentó comunicarse con Abel de la Barra para conocer su versión al respecto pero hasta el cierre de edición, no fue posible.
Intromisión y ‘padrinazgos’

Suárez dijo que la intromisión política en la institución policial se ha dado en todos los gobiernos y que no ha cambiado mucho. También señaló que ha felicitado y deseado lo mejor al nuevo alto mando policial, que son sus compañeros de promoción, aunque cuestionó que los cinco primeros de su curso no estén. 

Sin embargo, también mencionó que les pidió que “no hagan más de lo mismo” y que trabajen por cambiar los males de la institución policial. 

Con “no hacer más de lo mismo”, señaló que se refiere a que entre otras cosas, deben, si bien no acabar del todo, por lo menos minimizar la corrupción. 

Afirmó que los cambios deben partir buscando a los que tienen más méritos y mejor perfil para dirigir la institución. Dijo que la ley actual (101) “se ha convertido en un nido de corrupción”, por lo que se precisa un reglamento administrativo rápido y eficaz para que el policía que infrinja normas se vaya a la justicia ordinaria o que sea separado mediante proceso. 

También cuestionó el reglamento de evaluaciones, el cual calificó como “un saludo a la bandera”,  que los califica para subir de grado. “Se ha prostituido (el reglamento), porque por ejemplo, un comandante de frontera que está con el ‘Dios’ en la boca, luchando y enfrentándose a balazos contra delincuentes y contra el crimen organizado internacional que a veces nos visita, en un año tiene 80 puntos por estar ahí, mientras otro que está con aire acondicionado, sin sol, lluvia ni arriesga su vida, aunque está cumpliendo una función, gana más puntos.



Eso está mal, hay que cambiarlo, al jefe se lo debe calificar por gestión y no porque le jale el saco a alguien para que le dé un memorándum de felicitación para ganar más puntos”, criticó. 

En tal sentido, señaló que tanto él como otros policías no tienen chances de ascender a generales puesto que, en su caso, no cumplió con dos requisitos, que son los de tener dos años de comandante o direcciones nacionales o cinco años en otros cargos. “No tengo la culpa de que no me hayan designado porque habían otros intereses, porque si no tenés ‘padrinos’ en la misma institución o políticos, no te dan (cargos) y no calificás, pero yo me voy tranquilo porque si me califican por gestión, trabajo, logros y disciplina es muy difícil que alguien me pise los talones a mí y a muchos otros de mi curso”, aseveró. 

Asimismo se quejó porque muchos dirigieron la institución policial por favorecimiento político y que cada año hacían cambios en la reglamentación para favorecer a alguien o direccionar quien iba a ser el próximo comandante. “Eso afecta a la institución y repercute en la sociedad”, dijo.  

Según Suárez, esto hace que pocos policías de la región oriental sean generales y que haya uno solo de Santa Cruz. “Hay que irse al comando general para ‘cazar puntos’ porque allá te dan condecoraciones y memorándums, mientras los que trabajamos acá haciendo gestión, arriesgando la  vida, no competimos”, apuntó. 

El nuevo comandante
Romero afirmó ayer que están a la espera de que el Comando General proponga la nueva orden de destinos que define nueve comandantes departamentales y jefes de direcciones nacionales y estratégicas. Dijo que recomendó al general Mendoza que realice un proceso transparente y luego el Ministerio de Gobierno indagará a las personas propuestas. 

Piden continuidad

Suárez indicó que sería “importantísimo y de urgencia” para el departamento que el actual subcomandante Alfonso Siles asumiera el máximo cargo. “Tiene todos los méritos y es un cruceñazo con muchos valores”, dijo.

Así lo afirmó el ministro Romero, pues dijo que debe conocer la idiosincrasia y realidad local. Para Suárez el perfil del nuevo comandante debe ser una persona operativa que conozca Santa Cruz y que continúe la apertura del comando a los ciudadanos. 
juntas vecinales

Abad Lino, de Fejuve, manifestó que el nuevo comandante debe ser alguien de la región y cree que Siles es la mejor opción. 

Suárez comentó que cuando iba a ser destituido hace unos meses a Siles le ofrecieron el puesto pero él, por lealtad, lo descartó, señalando que si en adelante se le daba la oportunidad la aceptaría, pero no en ese momento y de esa forma. 

 


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