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Evo se enmascaró de indígena para traicionar a los indígenas

hace 1 mese(s)

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En la década de los años 70, su padre fundó la comunidad Puerto San Antonio, a orillas  del río Secure, convencido de que había encontrado la Loma Santa. Allí, en el corazón del Tipnis,  creció Cecilia Moyoviri Moye, escuchando historias de los abuelos en su idioma mojeño trinitario;     aprendiendo a la par pesca y siembra, caza y tejido.

Cuando tenía 20 años caminó con su niña en brazos  durante un mes en la Primera Marcha Indígena denominada “Por la Dignidad, Tierra y Territorio”. Ahí empezó una larga vida dirigencial:  de ser  representante  de su comunidad pasó a la vicepresidencia de la Subcentral Tipnis y de allí, al  curul que ahora ocupa como senadora de Beni por Comunidad Ciudadana.

   “Desde muy joven quería proteger el Tipnis; en ese entonces las mujeres no teníamos ni voz ni voto, éramos  las cocineras que escuchábamos lo que nuestras autoridades decidían. Ahora las cosas han cambiado, hay cada vez mujeres corregidoras, dirigentes de sus comunidades. Es una lucha porque el machismo hay que combatirlo cada día”, dice Moyoviri adelantado su mensaje por el 8 de marzo, Día de la Mujer.

 Se emociona cuando habla de su territorio. “El Tipnis es mi universidad, mi casa grande, que me ha dado los principios y valores como mujer indígena, me ha dado mi lengua y mi cultura”. Pero cuando la charla deriva en el nombre de Evo Morales, su voz   dulce se indigna: “Él se ha enmascarado de indígena para traicionar a los indígenas”, dice. 

 ¿Qué opina de las declaraciones del expresidente Evo Morales de retomar la construcción de la carretera al Tipnis? 

Evo Morales ha vulnerado el derecho de los pueblos indígenas y el respeto a la Madre Tierra, con el que se llenó la boca . En  su gestión -y lo digo sin temor porque es verdad- él nos hizo creer que los pueblos indígenas seríamos respetados, se enmascaró para avanzar esa carretera que vulnera  un área doblemente protegida sin respetar la Ley 180. No cumplió lo que había prometido al pueblo boliviano. Y lo más vergonzoso era que él se iba a otros países haciendo creer que él sí respetaba los derechos, la dignidad  de los pueblos indígenas, todo fue falso. Se le cayó a él la máscara con sus acciones y  ahora los bolivianos, las bolivianas no le creemos. 

Lo que más me duele es que él hasta ahora tenga el cinismo de decir que la carretera se va a llevar a cabo. Esto qué significa, que el señor ha estado contra los  pueblos indígenas, siempre  fuimos un estorbo para él. Por eso, rechazo rotundamente las palabras del señor Evo Morales sobre la carretera y estoy segura de que entre todos los bolivianos  vamos a proteger el Tipnis,  que es el pulmón del mundo y a nivel nacional es patrimonio.

Morales se presentó como el primer presidente indígena. ¿Estaba entonces “enmascarado”?

 Le digo enmascarado porque él nos utilizó a los indígenas  para llenarse la boca hablando  con el discurso de la Madre Tierra, cuando él mismo en 2011 ordenó la intervención a Chaparina. Cuando empezó su gestión  dijo que si había un muerto se iría.  ¿Cuántos muertos ha tenido que haber para que se vaya? Él nos mintió y no sólo a   los pueblos indígenas sino a toda Bolivia y a otros países. Se enmascaró de indígena para traicionar a los indígenas. Así ha actuado y ahora con ese cinismo él quiere seguir atropellando al Tipnis, que  está reconocido con  doble categoría: como territorio y área protegida.

Su lucha en defensa del Tipnis es antigua, ya participó en la primera marcha de 1990. ¿Qué demandas eran las de entonces y cuáles son las actuales?

El Tipnis tiene una historia muy larga, valorada con todos sus principios y esencia. Nosotros, el pueblo mojeño trinitario, siempre buscamos un lugar que se llama Loma Santa, donde nadie nos podía dañar ni despojarnos. Nuestros abuelos sabían lo que iba a pasar y que hoy en día ya está pasando;  ellos decían:  “tienen que buscar ese lugar donde ustedes van a vivir  felices y tranquilos con la naturaleza, donde van a estar seguros y nadie los va a perjudicar, ni a ofender”. Cuiden ese territorio, nos recomendaban como viendo lo que venía.

Sabiendo eso, en 1990 ya vimos que las amenazas eran muchas y las 64 comunidades se reunieron en San Antonio de Mojos y decidieron marchar para que Bolivia sepa que  existíamos, porque no olvide que antes de la marcha sólo se reconocían tres pueblos: aymara, quechua y guaraní.  ¿Dónde estábamos nosotros? 

Hemos caminado desde Trinidad 700 kilómetros hasta llegar a la ciudad de La Paz, yo iba con mi segunda bebé en brazos. No había en ese entonces quién nos apoye, donde nos cogía la noche nos dormíamos, en el frío, en el suelo; pero éramos felices porque sentíamos que por primera vez los nueve departamentos iban a conocer  quiénes éramos los indígenas de tierras bajas. 

Dijimos  a todos los bolivianos  que existíamos los pueblos mojeño trinitario, yuracaré, chimán, movima y ahora son 36 naciones en el país y 18 pueblos indígenas reconocidos en tierras bajas. No es gracias a un gobierno que  los indígenas estamos en la Constitución, nos ha costado lucha, marchas, palizas, todo; pero ahí estamos. 

Ya cuando llegamos en esa primera marcha a nuestros líderes  les faltó capacidad para  aprovechar esa victoria y hacer que los pueblos de tierras bajas hagan prevalecer los derechos. Evo Morales se agarró de toda esa lucha ajena, se la apropió. 

 Con esa marcha empezó su vida dirigencial. ¿Tropezó con machismo o con discriminación por ser mujer?

Desde muy joven quería proteger el Tipnis, desde que estaba en la escuela y el profesor nos castigaba si hablábamos en nuestro idioma, el mojeño trinitario. Yo decía ¿por qué? En ese entonces las mujeres no teníamos ni voz ni voto, éramos  las cocineras que escuchábamos lo que nuestras autoridades decidían. Ahora las cosas han cambiado, hay cada vez mujeres corregidoras, dirigentes de sus comunidades. Es una lucha porque el machismo hay que combatirlo cada día.

Desde la marcha de 1990, nos dimos cuenta que era muy importante que las mujeres participemos en   estas luchas porque  nosotras siempre fuimos los puntales en los momentos más riesgosos, aunque no éramos tomadas en cuenta. Por esa razón es que todos ven que las mujeres somos capaces y podemos llevar adelante la dirigencia.



Yo vengo de ese proceso, primero fui presidente de una junta escolar, por un año fui profesora interina en la comunidad de San Antonio. Me fui formando, yendo a ampliados y  ya  la gente empezó a decir “Cecilia puede llevar adelante, tiene la capacidad, la paciencia” y eso hizo que yo avance. No faltó el machismo,  pero cuando una quiere trabajar por el bien de sus hermanos, de sus hermanas, de la comunidad,  lo enfrenta y sale adelante.

Ahora la juventud es menos machista porque ha tenido más educación. Sabe que debemos luchar en la igualdad de género;  no sólo deciden los varones sino se respeta la opinión de las mujeres  para trabajar juntos de igual a igual. Ahora en  las comunidades ya hay corregidoras mujeres y más organizaciones femeninas. Aún falta mucho pero hay pasos hacia la igualdad.

Después siguieron más marchas indígenas y en 2011, la represión de Chaparina,  ¿cómo vivió ese episodio?
 

El 2011, cuando empezó la Marcha, yo era comunaria de base;  ese tiempo   manejaba un centro artesanal cuando lo escucho a Evo Morales diciendo que los que marchaban no eran  indígenas y estaban apoyados por ONG, que iban con camping, comiéndose una red cada día. Y a mí me dolió, ¿cómo podía ser que un presidente, al que dimos el voto porque creímos el discurso que él iba a ser el defensor de los pueblos indígenas, nos atacaba tanto con mentiras? 

  Cuando veo eso, me lanzo a la vigilia que hacían los hermanos de la Conamaq en la plaza de San Francisco de La Paz  porque así me instruye la columna, para que sea vocera. Después viene la represión de Chaparina que hasta ahora no tiene responsables. Había  embarazadas, niños, ancianos y a todos los han reprimido. Ese atropello brutal  duele.

En un momento derramamos lágrimas como muchos de nuestros dirigentes que ahora han   muerto.  Imagínese  todo ese dolor y que no sólo fue por Chaparina. ¿Qué pasó en Porvenir, qué en Takovo Mora, en otros territorios indígenas? Todo ha quedado impune, no han encontrado a los culpables, no hay presos. En todas las luchas, la octava, la novena marcha, nos han gasificado, nos han bañado con agua fría; pero todo eso nos ha dado  fortaleza. 

¿Cómo llegó después a la vicepresidencia  de la Subcentral del Tipnis que denunció a Evo Morales y a su gobierno ante instancias internacionales?,  ¿qué resultados  tuvieron esas representaciones? 

Yo era artesana pero cuando se anula la Ley 108, de intangibilidad del Tipnis, y comienza la lucha que le costó una paliza a mi hermano. Había convocatoria a un encuentro en el Tipnis y yo le dije a mi esposo vamos,  porque sentía que iba a ser la última vez que yo podría ver el bosque, el río. Sentía que perdíamos el territorio; como que nos han reprimido, nos han militarizado, nos han hecho todo… Estaba triste pero parece que la misma naturaleza me dio fuerza y  la comunidad me pidió que sea parte de la organización y me eligió como vicepresidenta de  la Subcentral. 

Por una invitación ,  los hermanos Marquesa Teco y Fabián Gil  -que estaban también en la dirigencia-  viajaron a Bonn, Alemania,  llevando la denuncia del daño que hacía el Gobierno de Bolivia a la Madre Tierra. Yo fui a Quito, Ecuador, y  en un simposio pedí que ningún país vuelva a condecorar un presidente boliviano que atente contra los pueblos indígenas. Denunciamos, trajimos al Tribunal Internacional de la Madre Tierra que  visitó el Tipnis para que compruebe cómo Morales vulneraba los derechos de los pueblos indígenas y destruía la naturaleza.

¿Por qué aceptó después la invitación de CC para ser candidata a senadora de Beni?

En un momento dije que  es un trabajo muy pesado, yo prefería estar allá apoyando como dirigente a mis comunidades, a mis hermanas y hermanos, me sentía más segura. Siempre hemos escuchado que  la política es sucia. Al principio rechacé, pero  la persona que me ofreció  me dijo “vas a ir aprendiendo, tú eres una mujer indígena que viene de lucha”. Acepté después e hicimos una campaña casi sin dinero pero  ganamos este curul, en 2019 y 2020,  con méritos y con trabajo. Estoy agradecida a los hermanos que me han dado su voto. Y con mi familia  que me apoyó cuando flaqueaba por los ataques de la campaña y otras situaciones. “No se debilite, usted manda, teníamos problemas con la sociedad, con la organización, con el hogar pero cuando uno decide debe enfrentar y seguir adelante,  no desmaye…”, me decían y hasta ahorita son mi puntal.  

Ahora, como presidenta de la Comisión  de Tierra y Territorio, Recursos Naturales y Medio Ambiente del Senado, ¿qué acciones  propone?

 Si realmente buscamos que se respeten las áreas protegidas tendremos que trabajar en conjunto, llámese la sociedad civil, las comunidades, la Asamblea Legislativa. Si así lo pensáramos todos, sería una maravilla. Queremos que los nueve departamentos conozcan cómo se vive en el Tipnis.  No somos pobres, vivimos en un paraíso que queremos proteger. Pasa que se ha cambiado el concepto de desarrollo y la gente piensa  que tener una casa de lujo es “vivir bien”. Pero ¿de qué me sirve lo material,  si no tengo aire ni recursos para sobrevivir? En estos cinco  años  trabajaremos para tener un paquete de leyes  para áreas protegidas y los pueblos indígenas que ellas habitan ancestralmente.

No es fácil. Siempre ha habido acoso político. Ahora lo sufro, pero no es eso lo que me va a frenar. Creen que por ser mujer indígena no tengo capacidad y les voy a demostrar que se equivocan. Como mujeres indígenas tenemos el conocimiento, la sensibilidad y la fuerza de lucha.

¿Cuál es su relación con Carlos  Mesa, el líder del partido al que representa: CC?

Lo que más valoro es que él  ha llevado adelante la paridad con hechos, decidiendo que en Comunidad Ciudadana una mujer sea la primera candidata a senadora por departamento. Él es buena persona, pido que Dios le dé fuerza para seguir adelante.

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Mujer, ¿cómo ve las situación de las mujeres en Bolivia?

 Falta mucho trabajo en miras a la paridad y la igualdad; es urgente frenar la violencia y los feminicidos; dar oportunidades a las emprendedoras. El Día de la Mujer se recuerda por las luchas de  las mujeres, hemos sido protagonistas en la historia. Las hermanas no deben sentirse menos sino estar convencidas que sí somos capaces, podemos  llevar adelante lo que nos proponemos. Somos capaces para ocupar espacios públicos, no sólo para estar en la casa. Es tiempo de que las mujeres nos  preparemos  y que usemos esos  conocimientos junto con los principios para ayudarnos entre nosotras y a toda la sociedad.
 

HOJA DE  VIDA

  • Vida  La mojeña Cecilia Moyoviri Moye  tiene 50 años. Es artesana, activista  y madre de cinco hijos. 
  • Trayectoria   Fue dirigente comunal   y vicepresidenta de la Subcentral Tipnis .
  • Senadora Fue candidata de CC en 2019. En 2020 ganó el curul de senadora de Beni.

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