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Abrao califica de ‘cómicas’ las versiones que dicen que en las ‘masacres’ se mataron entre sí

El ahora exministro de Gobierno Arturo Murillo es quien planteó la posibilidad de que los movilizados se dispararon entre ellos.

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El exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Paulo Abrao consideró que son “cómicas” las versiones que señalan que en las “masacres” de Sacaba y Senkata, en el gobierno transitorio de Jeanine Áñez, los manifestantes se mataron entre sí.

“Estas alegaciones de que las personas se atacaron entre sí (son) incluso cómicas porque en verdad nuestra visita no ha identificado ningún indicio de esta posibilidad”, dijo de manera enfática Abrao, quien lideró la misión de la CIDH que llegó a Bolivia a fines de noviembre de 2019 para verificar la vulneración de derechos humanos en la crisis poselectoral.

El ahora exministro de Gobierno Arturo Murillo es quien planteó la posibilidad de que los movilizados se dispararon entre ellos y aseguró en varias ocasiones que no hay un solo muerto con bala militar o con arma de reglamento.

Sin embargo, “cada vez más, como una estrategia o una táctica y para evitar la responsabilidad o para generar la impunidad, (…) ya se busca utilizar armas que no sean oficiales cuando se hace de manera deliberada un operativo de represión”, advirtió el exsecretario en entrevista con Bolivia TV.



En un informe preliminar, la CIDH calificó de “masacres” a la represión en Sacaba (Cochabamba) y Senkata (El Alto), que derivaron en la muerte de al menos 26 personas y un centenar de heridos, en medio de una convulsión social que sucedió a la renuncia de Evo Morales y la asunción de Áñez.

Por estos sucesos, la anterior Asamblea Legislativa sugirió la instalación de un juicio de responsabilidades contra Áñez y otras exautoridades.

En su informe, una comisión legislativa explicó que, bajo evaluación del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), se estableció que las muertes en ambas movilizaciones fueron causadas por armas de reglamento de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas.

Además, lo que “sí hemos identificado y escuchado de muchas denuncias (es) en el sentido de que (otros) ciudadanos actuaron de manera coordinada con la Policía; esos grupos parapoliciales privados (en) motorizados (supuestamente se) infiltraron en las protestas y desde ahí también dispararon a los manifestantes intentando caracterizar como si fuera un tipo ataque entre los propios manifestantes, (por tanto) no hace ningún sentido lógico obviamente que los manifestantes iban a salir a las calles para atacarse los unos a los otros”, puntualizó Abrao.