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El legado de Áñez a casi un año de gestión: crisis y división

La Presidenta transitoria entregará el país con alto desempleo y sin reactivación, en opinión de los analistas.

hace 6 mese(s)

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Tras un año de mandato, la presidenta Jeanine Áñez entregará el país al futuro gobierno con una fuerte crisis económica, desempleo y una sociedad dividida, coinciden tres analistas consultados por La Razón.

El martes 12 de noviembre de 2019, Áñez —una senadora poco conocida— tomaba el mando de la nación con un simbólico hecho: la banda presidencial se la puso el entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, enfundado en uniforme de comabate.

Se trataba del mismo jefe castrense, Williams Kaliman, que    —en una decisión corporativa del Alto Mando— “sugirió” a Evo Morales renunciar al cargo.

Con la banda y la medalla presidencial, wiphala y Biblia en la mano, Áñez salió al balcón del Palacio Quemado con sus socios políticos, Óscar Ortiz y el cívico Luis Fernando Camacho, ante grupos ciudadanos coreando su nombre.

Al concluir su mandato, que se extendió por casi un año, la mandataria transitoria no solo se va huérfana y repudiada por sus aliados, sino también con una sociedad que le dio la espalda al considerar que traicionó su mandato al postularse como candidata, olvidando la promesa de no hacerlo y conducir al país hacia una transición ordenada y pacífica.

Avalado por el Tribunal Constitucional, el mandato de la 66 presidente de Bolivia concluye también, en opinión de tres expertos, con la herencia al nuevo presidente Luis Arce de una crisis de Estado múltiple de cuatro ejes: fragilidad económica, a partir de la brecha fiscal y los desafíos que la sociedad enfrentará; el desastre ambiental que heredó, con sequía en unas regiones e incendios en otras, pero que hizo muy poco en resolver; inestabilidad social expresada en una polarización extrema con intentos de resolver la situación con acciones de violencia, y un sistema de salud precario empeorado por el COVID-19.

Crisis múltiple

La crisis múltiple, en opinión de la socióloga María Teresa Zegada, causa una situación adversa y compleja para Bolivia y para el próximo gobierno que deberá administrar —dice— un  país con graves fracturas, polarización y distancias sociales que han llevado a la confrontación.

“En ese marco de situación, debe ser también prioridad del nuevo gobierno trabajar en la reconciliación, promover un acuerdo con las fuerzas políticas sin marginarlas y cerrar las heridas abiertas en este año de crisis”.

Zegada recuerda que la candidatura de Áñez ocurrió en un momento muy crítico, de impopularidad, que la obligó más tarde a declinar en esa intención, pero ya era un  momento de declive de su gobierno: “Pero yo diría que gracias a la institucionalidad del Órgano Electoral, Áñez pudo cumplir con la misión inicial de dejar un nuevo gobierno elegido democráticamente en las urnas”.

La cientista Lourdes Montero cree que Luis Arce, ganador de las elecciones del 18 de octubre, deberá enfrentar la crisis de los apuntados cuatro grandes ejes con un sólido plan.

De los cuatro macro problemas del país, en la perspectiva de Montero, merece especial atención el económico, pero sin perder de vista el social: “Es importante promover el reencuentro nacional, porque el gobierno debe construir un voto de fe respecto a que las elecciones fueron legítimas y que en democracia se resolverán nuestras diferencias”.

Desempleo

Bolivia enfrenta este 2020 como su peor año económico desde 1985, cuando cayeron los precios internacionales de las materias primas, con miles de desempleados en las calles, un Estado en quiebra y la inflación a más de 20.000%.

Este año se generó una ola de despidos de trabajadores y el cierre o la reducción de empresas como efecto del COVID-19.

La semana pasada, Áñez admitió: “Hemos tenido un año negro, pero tenemos que ver el horizonte con mucha fe”.



La crisis de las familias por el desempleo y la falta de ingresos económicos podrían en el tiempo —advierte Montero— ser el abono para un estallido social.

En los sucesos que se han venido construyendo de “forma negativa” en el último tiempo, el politólogo Jorge Richter los describe como un hecho crítico político absoluto en el que confluyen diversas crisis y que golpean en un mismo tiempo.

Inestabilidad

“Y en las mismas circunstancias de un país tenemos cuatro áreas de crisis”. Ninguna de ellas está zanjada, remarca Richter. La inestabilidad política de noviembre de 2019, que se preveía podría estabilizarse con las elecciones, fue acentuada por el Gobierno transitorio, en su opinión.

En el intento de Áñez de prorrogarse en el cargo y fortalecer su candidatura —asegura el politólogo—, la Presidenta orientó sus acciones a anular a los movimientos populares.

“En ese sentido, deja un país confrontado, dividido entre los sectores urbanos de clase media y los populares, ayudada de una fuerte narrativa de asociaciones negativas del movimiento popular, señalado como violento, corrupto, narcotraficante”.

Dice que la administración de Arce debería impulsar mesas de diálogo, de pacificación inclusiva, bajo conceptos de complementariedad social y tolerancia, y a partir de esa diversidad construir sociedad y Estado.

En el marco de una situación muy frágil, Richter precisa que la mandataria entregará un Estado sin liquidez ni reactivación económica, con un fracasado plan de empleo del que intentó obtener rédito político y con un endeudamiento público que escaló de 27,1 por ciento en relación al PIB, al 39 por ciento. “La situación es crítica”, asevera.

El ministro de Economía, Branko Marinkovic, anunció que el Gobierno saliente deja una economía “estable”, pese a los efectos de la pandemia, y que la próxima administración tendrá, sin contar las reservas internacionales, más de Bs 17.000 millones en las arcas para arrancar su gestión.

“Estamos dejando para la próxima administracion una economía estable”, dijo la autoridad, que aseguró que las arcas del Estado no están vacías.

Reservas

A octubre de este año, de acuerdo con el Órgano Ejecutivo saliente, las reservas internacionales ascienden a $us 6.042 millones y una inflación acumulada de 1,7%.

“Hubo un gobierno responsable con la economía”, aseguró el ministro Marinkovic.

El titular de Economía aseguró que pese a la pandemia del COVID-19, en la gestión que corre se registró un importante incremento en los depósitos del público en el sistema financiero nacional y un significativo incremento en los créditos.

En materia económica el Gobierno, en una de sus últimas rsponsabilidades, remitió a la Asamblea Legislativa el proyecto de ley de Presupuesto General de la Nación 2021.

 

La Razón.


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