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Murillo amenaza con reprimir a todo aquel que no esté de acuerdo con el proceso instaurado por Áñez

A esto se suma que tanto Murillo como el ministro de Defensa, Fernando López, fueron acusados ante la Fiscalía Departamental de La Paz por haber comprado, con sobreprecio e intermediarios, gases lacrimógenos y balines de una empresa brasileña.

hace 3 mese(s)

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El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, catalogado por el periodista, escritor e historiador norteamericano Jon Lee Anderson como un personaje "tétrico", amenazó abiertamente con utilizar fuerza represiva en contra de cualquier boliviano que no esté de acuerdo con el proceso instaurado por el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

En entrevista con el periodista Carlos Valverde, divulgado en las redes sociales, Murillo también admitió ser aficionado a las armas, hecho al que no ve ningún inconveniente, pese a haber declarado en varios medios que el Gobierno de Añez busca el camino del diálogo, no de las confrontaciones. 

“Hoy día tenemos gases para darles durante seis meses si alguien quiere hacerse el vivo. La molestia de ellos es justamente porque calladitos hemos hechos nuestros procesos. Estamos apertrechados para defender la democracia”, señaló durante su entrevista. 



Este hecho justifica el alto presupuesto destinado a la compra de armamento represivo. De acuerdo al presupuesto designado por el actual Gobierno de Añez, los dos ministerios con mayores recursos son el de Gobierno, con un presupuesto vigente de Bs 4.024,7 millones y el de Defensa con Bs 3.451,1 millones, pese a que el país afronta la pandemia del coronavirus. 

A esto se suma que tanto Murillo como el ministro de Defensa, Fernando López, fueron acusados ante la Fiscalía Departamental de La Paz por haber comprado, con sobreprecio e intermediarios, gases lacrimógenos y balines de una empresa brasileña.

En distintas ocasiones, el Gobierno de Añez hizo gala de esta fuerza represora, luego que dispararon en contra de pobladores de Senkata (El Alto) y Sacaba (Cochabamba), enfrentamientos que dejaron un saldo de 37 muertos y al menos unos 500 heridos. 

Poco después de la adquisición de nuevo material de represión por parte del Gobierno transitorio, el país vivió otros conflictos similares en K’ara K’ara, también Cochabamba, donde se atentó en contra de la vida de los pobladores locales y los trabajadores de limpieza que operan en esa región.///////


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