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Arturo Murillo tiene a los motoqueros, Arce Gómez tenía a los novios de muerte

Los motoqueros o RJC es un grupo paramilitar que actúa bajo las órdenes de Murillo, según dijeron miembros de esa agrupación que no quisieron revelar su identidad por temor a represalias en sus mismas filas y del régimen de Jeanine Áñez.

hace 29 dia(s)

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El ministro de Gobierno, Arturo Murillo y en general la administración de Jeanine Áñez trabaja con el grupo paramilitar Resistencia Juvenil Cochala (RJC) o “Motoqueros” para reprimir, hostigar y si fuera necesario asesinar a la gente que protesta contra su régimen, en parangón con los Novios de la Muerte del que fuera ministro del Interior, Luis Arce Gómez entre 1980-1981, durante la dictadura militar de Luis García Meza, una de las más sangrientas de la historia de Bolivia.

La RJC junto a la Unión Juvenil Cruceñista, el Comité Cívico de Santa Cruz, Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho, Luis Revilla, Samuel Doria Medina, Waldo Albarracín y los denominados “Pititas”, entre otros grupos y políticos de derecha, además de jefes militares y policías son responsables del golpe de Estado en octubre y noviembre del año pasado y por ende, de las muertes en esos aciagos días, como las masacres de Sacaba (Cochabamba) y Senkata (La Paz). Se cuenta más de 36 personas asesinadas en esa asonada civil militar.

Los motoqueros o RJC es un grupo paramilitar que actúa bajo las órdenes de Murillo, según dijeron miembros de esa agrupación que no quisieron revelar su identidad por temor a represalias en sus mismas filas y del régimen de Jeanine Áñez.

“No son tan directas las órdenes, pero lo hacen. Es Murillo el que da instrucciones a través de nuestros jefes y líderes cuando hay que hacer algo para defender al Gobierno, esta vez fue en Kara Kara”, señalaron las fuentes.

Los motoqueros tapiaron la puerta de ingreso de la Alcaldía de la ciudad de Cochabamba, pidiendo la renuncia del burgomaestre de esa capital, José María Leyes. También juntaron basura y la tiraron en las puertas de la casa de la gobernadora de ese departamento Esther Soria, tras el bloqueo vecinal del botadero de kara Kara, en el sur de la urbe cochabambina, en demanda de cuidados a su salud debido a la pandemia del coronavirus.



Un video mostró en la ciudad de Cochabamba a los motoqueros pidiendo a la ciudadanía acumular basura en un solo sector, para ir a botar a la casa del alcalde (Leyes) y de la gobernadora. “Nosotros cumplimos la cuarentena rígida, pero tampoco vamos a permitir focos de infección innecesarios en la ciudad de Cochabamba”, decía uno de los integrantes de la RJC mientras montaba su motocicleta. 

Los motoqueros participaron en toda la asonada civil militar de octubre y noviembre del año pasado con abusos a la gente que se resistía a montar el golpe de Estado contra Evo Morales. A fuerza de golpes, de armas de fuego, de armas blancas, con palos y machetes defendieron a quienes pusieron en el Gobierno a Jeanine Áñez junto a la Biblia que fue depositada en Palacio Quemado.

La RJC tiene las características de ser un grupo paramilitar porque una organización de esa naturaleza sirve a los intereses del Estado, o a grupos de poder en él enquistados y generalmente están fuera de la ley. Dentro de sus miembros pueden estar mercenarios, integrantes de escuadrones de asalto o grupos de seguridad privados. Estos grupos generalmente se permiten excesos de violencia inadmisibles en un Estado de derecho.

A los motoqueros y “Pititas” se los puede comparar con los Novios de la Muerte de Arce Gómez porque son responsables de los asesinatos y la violencia en el golpe que derrocó a Morales. Esa organización de la dictadura de los años 80 al igual que la RJC cometía una serie de abusos. Ingresaban con armas  a cualquier domicilio, incluso a recintos escolares para detener y luego asesinar a gente de izquierda o a aquella que se resistía al régimen dictatorial de entonces.

El ejecutado nazi, Klaus Barbie (el Carnicero de Lyon) reveló en forma íntima la conexión entre grupos paramilitares al servicio del gobierno de García Meza y bajo la tutela del propio Barbie -conocido como Altmann en Bolivia- con los autodenominados “Novios de la Muerte”, colaboradores de narcotraficantes como Roberto Suárez o del exministro del Interior Arce Gómez (fallecido) y con quien Barbie firmó un acta de lealtad.////


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