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Maduro y el chavismo avanzan hacia elecciones parlamentarias sin Guaidó ni oposición

Los mayores partidos opositores anunciaron un boicot contra las legislativas, previstas para este año, pero aún sin fecha

hace 5 mese(s)

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Nicolás Maduro y el chavismo apuntan en venezuela a elecciones parlamentarias sin Juan Guaidó ni los principales partidos de oposición, lo que según analistas prolongará la crisis generada por las presidenciales que en 2018 pusieron en tela de juicio la legitimidad del gobernante socialista.

Los mayores partidos opositores anunciaron un boicot contra las legislativas, previstas para este año, pero aún sin fecha, después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, nombrara «rectores elegidos a dedo» en el Poder Electoral.   Designar esas autoridades corresponde, por ley, al Parlamento encabezado por Guaidó.

Maduro pretende tomar control de la unicameral Asamblea Nacional, único poder en manos de la oposición, que ganó 112 de 167 curules en los comicios de diciembre de 2015, quebrando 15 años de hegemonía chavista.

Para ello, el mandatario y sus aliados preparan votaciones «en las condiciones que ellos quieran», dice a la AFP el historiador y profesor universitario Pedro Benítez.

Maduro «baraja» el juego

Con el objetivo de aislar a Guaido, Maduro «baraja el juego político», comenta a la AFP Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

 «Están buscando por todos los medios neutralizarlo», sostiene por su parte Beningo Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

 Reconocido por medio centenar de países como presidente encargado de Venezuela, cargo que reclamó en enero de 2019 desde la jefatura del Parlamento, Guaidó enfrenta numerosas causas judiciales que apuntan a «desmotivar el voto opositor», según Alarcón.

 «íLlegó la hora!», celebró el sábado Maduro refiriéndose a las legislativas, que estaban en veremos por la pandemia de COVID-19, luego de que el TSJ asumiera la designación de un nuevo CNE al declarar una «omisión» del Parlamento.   Maduro «no hace esto para controlar a la asamblea en términos legislativos», sino para «debilitar» a Guaidó, indica León.

 Sin concretar cambios políticos, la popularidad del líder parlamentario ha caído de 63% cuando se autojuramentó como presidente interino hasta 25,5% en mayo pasado, su mínimo, según Datanálisis. La aprobación de Maduro es de 13,1%.

 A la fecha, no hay encuestas de tendencias de votación en las legislativas.



 Poco después de que la oposición asumiera la mayoría a inicios de 2016, el TSJ declaró en desacato al congreso, por lo que considera nulas sus decisiones. Una veintena de diputados opositores están presos, exiliados o refugiados en sedes diplomáticas.    

¿Legitimidad?

Washington, principal aliado de Guaidó, rechazó la designación del nuevo CNE y España pidió «reconsiderar» los nombramientos. «El régimen ha seleccionado un CNE que sellará sus decisiones e ignorará las condiciones requeridas para elecciones libres», dijo este lunes el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

Benítez vislumbra una reedición de las circunstancias de las presidenciales de mayo de 2018, que registraron la mayor abstención en seis décadas y fueron desconocidas por Estados Unidos y varios países de América Latina y Europa. El grueso de la oposición las boicoteó, denunciando «fraude».

Con las parlamentarias, Maduro intenta «recuperar cierta legitimidad, pero no va a ser suficiente», dice Benítez.

Esa legitimidad dependía de «un acuerdo político», dijo por su parte León.

Pero el TSJ echó tierra a negociaciones en el Parlamento para renovar rectores electorales. Numerosos dirigentes y las principales toldas opositoras, además, están inhabilitados por fallos judiciales.  

La corte suspendió el lunes a la directiva del histórico partido Acción Democrática, después de que anunciara su negativa a participar en las parlamentarias.   Un grupo de partidos opositores minoritarios, en negociaciones con Maduro, sí irían a las urnas.

«Nuevo nivel de presión»

Guaidó intentaba reactivar protestas, debilitadas en los últimos meses, cuando llegó a Venezuela la pandemia de COVID-19 en medio de una grave crisis socioeconómica.

Ahora, frente a la ofensiva judicial del TSJ, Guaidó llamó a «retomar las calles respetando el distanciamiento social».   «No podemos asumir una política pasiva», apuntó el sábado Guaidó, que prometió un «nuevo nivel de presión», sin dar detalles.

La fuerza del líder legislativo para convocar manifestaciones ha caído junto con su popularidad en la medida en que Maduro resiste en el poder con apoyo de la Fuerza Armada y de países como Rusia o China.////


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