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En Beni, la necesidad hace que los médicos hagan de camilleros y choferes

La situación es crítica en el Hospital Germán Busch, donde se atiende a los pacientes en estado crítico de Trinidad.

hace 2 mese(s)

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En el Hospital Germán Busch, de Trinidad, los médicos hacen las veces de choferes y camilleros. Esta es sólo una muestra de la caótica situación que atraviesa el departamento de Beni en la lucha contra la pandemia del coronavirus.

Cada día son más comunes los relatos de personas que perdieron a algún ser querido como consecuencia de la Covid-19. El periodista de ATB, Claudio Rojas, viajó en marzo a Trinidad, con el propósito de vacacionar con su familia, pero al final quedó atrapado por la emergencia sanitaria.

Rojas relató que el impacto de la pandemia se siente apenas uno se da a la tarea de transitar las calles benianas, pues es difícil encontrar a un ciudadano que no se haya visto golpeado de manera directa o indirecta por el virus.

“Aquí la gente está muriendo en grandes cantidades. Tiene muchos familiares o conocidos que han fallecido. La situación es más grave que lo que se conoce por el Ministerio de Salud. Las personas mueren todo el tiempo. Hablas con una persona y te cuenta que algún familiar o allegado pereció”, comentó al diario Opinión.

La situación es crítica al interior del Hospital Germán Busch. Ese nosocomio recibe a los pacientes con coronavirus en estado crítico de Trinidad. De acuerdo con el periodista, ahí los médicos hacen labores de choferes, camilleros y enfermeros, ante la falta de personal del área.

“No tienen barbijos, las condiciones eléctricas son precarias, hay cables pelados, las paredes están cayéndose a pedazos y tienen goteras. A eso se suma la cantidad de pacientes. No existe campo para uno solo. Usan plástico de forrar cuadernos para aislar paredes. No tienen nada de medicamentos, tampoco hay ambulancias con medidas de seguridad para recoger pacientes. Los mismos médicos hacen de todo: de enfermeros, camilleros y choferes. Literalmente, todo el mundo anda con el crucifijo en la boca”, sostuvo Rojas.

Fotos: Opinión



El hospital provisional, montado para asistir a los infectados, tampoco es la excepción de la precariedad. El reportero contó que se puso colchones en los pisos, dentro de carpas instaladas detrás de una infraestructura deportiva en desuso.

Los contagios por la Covid-19 afectaron incluso a trabajadores de la prensa. Por esa razón el trabajo periodístico disminuyó en la región. Rojas relató que ya no es usual observar a los comunicadores en las calles porque varios de ellos dieron positivo.

En las calles se puede apreciar que los productos de  la canasta básica y de desinfección se encarecieron.

En la puerta de los bancos las filas no terminan, pues la población espera a cobrar los bonos que aplaquen, en parte, las necesidades básicas.

“Hay gente que no tiene un peso en sus bolsillos. Las filas son de tres o cuatro cuadras. En las viviendas ves cómo la gente se acerca pidiendo un pancito o agua. Además, los productos se venden más caros. Una bolsita de lavandina que en Cochabamba uno puede comprar a un boliviano o dos, como máximo, acá está a cinco. La comida procesada subió más del 40%”, comentó.

Una de las carpas del Hospital Militar. Foto: Claudio Rojas

Beni es el segundo departamento más golpeado por el coronavirus, con más de 1.240 casos confirmados y una capacidad hospitalaria insuficiente.


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