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Médicos voluntarios develan que Beni está en un estado catastrófico por el COVID-19

Faltan personal médico y auxiliar, fármacos, camas para la internación y equipos para UTI. Los galenos, enfermeras y trabajadores de apoyo trabajan 24 horas seguidas bajo mucha presión de los familiares. El panorama es desolador.

hace 1 mese(s)

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El grupo de especialistas voluntarios que viajó a Beni para apoyar a sus colegas evidenciaron en el terreno la precaria situación de los establecimientos de salud de la capital, Trinidad, donde centros de salud y hospitales están deteriorados, faltan medicamentos, insumos, y camas para pacientes. Además, el 60% del personal de salud está diezmando a causa del nuevo coronavirus (COVID-19).

“Beni está en un estado catastrófico, el problema es la mala infraestructura, los centros de salud están colapsando de pacientes, los pocos médicos que salieron de la cuarentena o no fueron infectados trabajan más de 24 horas seguidas sin insumos y poca protección; ni qué decir de terapia intensiva, es terrible. Así no se puede pelear contra el virus”, lamentó el presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Adrián Ávila, en contacto con La Razón Digital.

El especialista explicó que los profesionales no dan abasto a la demanda de atención de la población y muchos sufren reprimendas y quejas de los familiares porque no se les atiende adecuadamente, sin tomar en cuenta que en pleno tratamiento se termina el botellón de oxígeno y no hay cómo cargarlo. Se sabe que únicamente hay cerca de 100 botellones en el municipio de Trinidad.

Profesionales

El grupo voluntario de profesionales de La Paz –entre ellos ocho especialistas de las áreas de terapia intensiva, anestesia, pediatría y medicina interna, además de médicos generales y enfermeras– se trasladó a Trinidad el 18 de mayo para reforzar las tareas de contención de sus colegas, además de capacitar en las especialidades a los médicos del lugar.

Con 1.015 casos confirmados del nuevo coronavirus y 57 fallecidos en todo el departamento, la región se constituye en la segunda del país con el mayor número de infectados, después de Santa Cruz. Pero las condiciones del sistema hospitalario beniano son las peores.

En toda Bolivia, según el reporte oficial hasta el viernes 22 de mayo, los casos sumaban 5.579 y los decesos, 577.

Intensivistas

Ávila –quien hoy regresó a La Paz, tras hacer una evaluación sobre la situación en Trinidad, especialmente de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI)– explicó que tras una conversación con el único médico intensivista habilitado en la capital trinitaria (los otros dos están aislados por sospecha del mal) se consiguió que vuelva al cargo, con el compromiso de las autoridades de que le entreguen un ítem. El galeno había renunciado ante el cansancio y la sobresaturación laboral, a lo que se sumó toda la presión de los familiares de los pacientes, que claman por atención especializada.



“¿Se imagina? Este médico trabaja a contrato con un sueldo excesivamente bajo para su especialidad, esa es otra falla en el departamento, los profesionales tienen un sueldo de entre 3.000 y 7.000 bolivianos. Además deben soportar las malas condiciones de infraestructura y carencia de medicamentos e insumos, es inaudito”, aseveró Ávila a La Razón Digital.

De las ocho provincias del Beni, siete presentan casos COVID-19, según el delegado presidencial para el departamento, Jesús Justiniano, solo la provincia Iténez no reporta infectados. Las demás –Vaca Díez, Cercado, General José Ballivián Segurola, Moxos, Yacuma, Marbán y Mamoré– tienen por lo menos un municipio afectado.

“De los 1.015 casos de Beni, Trinidad reporta 974 casos, Guayaramerín 29, Riberalta cuatro y a uno en Santa Ana, San Ramón, San Andrés y San Borja. Además hay 311 pruebas que están en análisis laboratorial y solo cuatro recuperados” informó

En el municipio de Guayaramerín, además de los 14 positivos internados en el hospital, 99 están la espera del resultado de las pruebas que les tomaron.

Consternación

El periodista Miguel Mercado, en un video que circula en las redes, manifiesta su impotencia con llanto porque la gente sigue saliendo de sus casas sin las medidas de bioseguridad. “La situación está mal en Guayaramerín, me siento triste e impotente porque no hay respuesta directa de las autoridades”, se le oye decir con la voz quebrada.

En tanto que en Riberalta, el concejal Ciriaco Rodríguez, lamentó que el personal del centro de salud esté diezmado debido a que una profesional dio positivo al virus y todos los otros galenos, los trabajadores, pacientes internados por otras enfermedades y familiares tuvieron que aislarse para evitar que se propague la infección.

“Es lamentable que no se haya realizado la preparación necesaria para enfrentar este momento que vivimos, el hospital no tiene lo necesario en insumos, equipos, no se hacen análisis de las muestras y estamos en incertidumbre por el número de infectados, no sabemos que nos pasará a futuro”, declaró hoy a radio Fides.

La Razón


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