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García: El gobierno de Áñez se comporta como un virus mortal; no hay un plan porque no hay un mando

El exvicepresidente dio una entrevista en Argentina y señaló que las políticas de Áñez afectan a la economía, recurren a los militares y no tienen un norte en la lucha contra el coronavirus.

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Desde Argentina, el exvicepresidente Álvaro García criticó al gobierno de Jeanine Áñez y calificó a las decisiones de su mandato como un “virus mortal”, ya que afectan a la economía de la gente, recurren a los militares para implantar una política coercitiva y marcan un rumbo sin norte en cuanto a las medidas para contener la propagación de la pandemia del COVID-19, que hasta el viernes en la noche se cobró la vida de 164 personas, con 3.577 casos confirmados en Bolivia.

“El coronavirus está poniendo en riesgo la vida de miles de personas y afectando la economía de gente muy humilde. El Gobierno se está comportando como un virus mortal. Quiere imponer sus decisiones sacando militares con armas de francotiradores y tanquetas. El Gobierno de facto está destruyendo la economía no solo por la pandemia, sino por las malas de decisiones”, señaló este sábado la exautoridad en entrevista con radio La Pizarra, en el programa de Alfredo Serrano.

Sobre la economía, dijo que se dejó en el camino una década de crecimiento económico con un promedio anual de 5%, en el mandato del Movimiento Al Socialismo (MAS). “Además han destrozado las empresas estatales y metido a dirigir funcionarios de empresas privadas, a la competencia”. Añadió que hay escándalos de corrupción y de narcotráfico. “Hay avionetas que salen con droga a la vista y paciencia de militares y autoridades regionales y nacionales”.

El gobierno de Áñez ha sido golpeado por varias denuncias, entre ellas los casos de corrupción en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). En la telefónica estatal, los malos manejos millonarios apuntan a su ahora exgerente Elio Montes, quien huyó a Estados Unidos. En la petrolera, las supuestas irregularidades tienen en la mira a su ahora expresidente Herland Soliz, quien fue destituido. La Fiscalía indaga ambos casos.

Estos hechos provocaron críticas al Ejecutivo, de sectores políticos y sociales. La Iglesia Católica fue la última en objetar a la presidenta-candidata Áñez. El fin de semana, con dureza, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), monseñor Ricardo Centellas, le reclamó por las promesas incumplidas en la lucha contra el virus que sacude al mundo y afirmó que su mandato de transición es uno que se preocupa mucho por poner a su gente en cargos de instituciones públicas.

“Hay un ataque a la gente humilde y pobre. No les importa la salud de la gente pobre”, subrayó García, quien se encuentra asilado desde diciembre de 2019 en Argentina junto a su familia, el expresidente Evo Morales y otras autoridades del anterior gobierno. “La vida de los pobres para ellos no vale nada, lo que vale son sus grupos de mafia. En Bolivia se encarcela al que hace un meme o el que manda a través de una cadena de WhatsApp una protesta contra el Gobierno”.

Precisamente el jueves 14 de mayo, presionada por varios flancos y tras haber activado una defensa a capa y espada, Áñez anuló las disposiciones de decretos en las que se vulneraba la libertad de expresión, lo que fue denunciado por organismos nacionales e internacionales. Las normas abrían las puertas a la sanción penal de lo publicado de forma escrita, impresa o artística, bajo el alegato de “desinformación” en el marco de la batalla contra el COVID-19 en el país.



“La autoridad del Estado de Bolivia es una autoridad coercitiva, no moral. Anterior a la locura de sacar a militares con fusiles de alta precisión, mira telescópica y francotiradores como si con eso fueran a matar al coronavirus, desfilan con tanquetas. El Gobierno de facto no tiene un plan, solo han imitado medidas tomadas en otros países de manera atropellada. Nadie sabe hacia dónde apuntan las cosas. Por qué se implementa una cosa, cuando se implementará otra”, dijo García.

El exvicepresidente opinó que “en Bolivia no hay un plan porque no hay un mando. Y cuando no hay un mando que sepa a dónde quiere liderar y tampoco hay autoridad moral para ejercer decisiones, pasa lo que pasa ahora”. Señaló que los bolivianos salen a las calles para realizar sus actividades cotidianas de compra y venta, en medio de la cuarentena estricta dictada por Áñez, porque no encuentran un gobierno que diga con claridad hacia dónde quiere ir en esta lucha.

En contrapartida, destacó la gestión del presidente argentino Alberto Fernández para cohesionar a la sociedad. “No cabe duda de que Fernández es un buen ejemplo. Se ha dedicado a atender el coronavirus en Argentina con una serie de técnicas gubernamentales, formas políticas que han sido exitosas para la cohesión social. Sin que nadie lo postule, eso lo coloca como uno de los grandes líderes del continente. Su mejor credencial es cómo está enfrentando el tema en su país”.

García se encuentra en suelo argentino tras su asilo en México. Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia el 10 de noviembre del año pasado, en medio de denuncias de un fraude electoral, protestas cívicas, un motín policial y la sugerencia de las Fuerzas Armadas para que tome esa decisión, lo que derivó en la anulación de los comicios. Para Morales se llevó a cabo un golpe de Estado, mientras que para Áñez se realizó una sucesión avalada por el Tribunal Constitucional.

“Es terrible que hayan muertes y sufrimiento de por medio, pero la incertidumbre está bien porque nos obliga a construir e inventar el futuro que queremos. Hay que comenzar a buscar horizontes propios. Es un momento muy angustioso y peligroso, pero de gran exigencia a la capacidad creativa humana. Construyamos nuestro destino y hagámoslo de una manera que no nos arrepintamos y la gente no sufra, y la mayoría encuentre un bienestar”, remarcó García.

 

La Razón


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