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¡Carolina Ribera Añez y Mohammed Mostajo, los infames!

¡Carolina Ribera Añez y Mohammed Mostajo, los infames! hija de presidenta interina y embajador de ciencia y tecnología se burlan del país haciendo turismo de fin de semana, en avioneta del estado, en plena pandemia

hace 5 mese(s)

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A escasas horas de ocurrido el drama nacional de un doloroso suicidio por hambre de una niña de 12 años en Montero y en medio de una cuarentena que ha obligado al confinamiento a millones de bolivianos en sus casas, acosados por el desempleo, la escasez y el hambre que golpea sin misericordia el estómago de niños, ancianos y mujeres, resulta que la hija de la presidenta interina, Carolina Ribera Añez junto al embajador para Ciencia y Tecnología Mohammed Mostajo, decidieron emprender un largo viaje de turismo de lujo desde La Paz para simplemente darse un baño de fin de semana en aguas termales en el municipio de Roboré, extremo este del país, frontera con Brasil.

Es indignante el desprecio del gobierno, en particular de Jeanine Añez y de su familia, que presume que gobierna el país como si fuera una vulgar estancia en la que los 11 millones de bolivianos somos sus peones y nuestros ahorros su dinero para gastarse en caprichosos deleites privados.

Mostajo, en lugar de trabajar junto a las sociedades médicas científicas que decidieron abandonar su trabajo al lado del gobierno, se fue junto a Carolina al disfrute dominguero.

En un acto de olímpico abuso de poder contra un país entero que cumple la cuarentena como si se tratara de una guerra, la hija de Añez y Mostajo decidieron viajar en la avioneta FAB 047, de propiedad del Estado boliviano recorriendo 2.000 kilómetros con un costo de 15.000 dólares que comprende pago de viáticos a pilotos, combustible, pago de hoteles y depreciación de la avioneta, solamente para disfrutar el fin de semana en un cálido Hotel Biotermal en la comunidad de Aguas Calientes, con la privacidad y el aire de una reina de corte imperial. Solo el desprecio a un pueblo entero que cada día entierra sus muertos y recibe con estupor a los nuevos contagiados puede conducir a este acto de arrogancia aberrante.

Acompañada de un séquito de lambiscones que dicen que dan seguridad a la doncella de marras y sin que comunique de su llegada a las autoridades locales de Roboré, la hija de Añez y Mostajo fueron sorprendidos por la prensa local, en la base aérea de la ciudad.

Carolina no atinó a decir otra cosa que llegaba al lugar para conocer la situación del país y poder apoyar a la “gente”, mientras Mostajo ingresó raudamente al vehículo con el afán de esconderse de la prensa.

La funcionaria-turista ignoraba que la “gente” tiene autoridades comunitarias, caciques, concejales y alcalde que podían hacer lo mismo o mucho más con todo el dinero que Carolina gastó en su fastuoso recorrido aéreo.

Pero el capricho de la Jefa de la Unidad de Gestión Social de la Presidencia, con la mamá de presidenta interina, pudo más que la racionalidad y la necesidad de ser austeros en un país que empieza a morir de hambre. Carolina y su acompañante Mostajo, para su descargo y en un solapado acto de encubrimiento del viaje, trasladaron en la avioneta nada más ni nada menos que 3 quintales de arroz en un juego siniestro de mentiras para encubrir el latrocinio y el detestable abuso de poder.

“Creemos que si viene en una nave oficial del Estado boliviano, viene por un trabajo, por algo oficial de su despacho, para ello debería contactarse con las autoridades como el corregidor, alcalde, concejales, presidente del concejo o autoridades cívicas, pero no lo hizo (…) Nos dejó confusos”, expresó el alcalde de Roboré, Iván Quezada, en un contacto con el portal de noticias Detrás de la Verdad.



De la misma manera, Carolina se negó a recibir a los comunarios de Aguas Calientes que deseaban hacer conocer sus necesidades como “gente del lugar”, pero su prioridad no eran ellos, sino las cálidas aguas termales que desmentían su declaración previa.

Que 3 quintales de arroz trasladados en una avioneta de la Fuerza Aérea Boliviana quieran justificar el viaje de 2.000 kilómetros con un costo de 15.000 dólares, solo expresa el tamaño de infamia de una familia presidencial que más que un gobierno de transición parece un verdadero clan mafioso.

Pocas horas antes, el primo de la candidata presidenta fue aprehendido por violar a una funcionaria de aduanas, territorio preferido por Añez para alojar a toda su parentela ante el silencio cómplice de los medios de comunicación que renunciaron a cumplir su noble oficio de informar.

Debemos recordar que sin que nadie eligiera a los Añez, éstos lograron hacerse del poder mediante un golpe de Estado que hoy tiene al país sumido al borde de la hambruna y frente al colapso económico, tan solo a 5 meses después de tomar el poder de un país que poseía una economía vigorosa, reservas internacionales sólidas y una estabilidad envidiable en la región.

Mientras miles de médicos y enfermeras claman por un barbijo o equipos básicos de bioseguridad para protegerse y proteger la vida de los bolivianos, funcionarios del gobierno no encuentran mejor excusa que la pandemia para el asalto a mano armada del Estado que empieza a caerse a pedazos. A la misma hora en la que la hija privilegiada de la presidenta ultrareligiosa estaba usando despóticamente recursos del Estado, ejecutivos de YPFB hacían suculentos negociados por casi 50 millones de bolivianos con empresas de seguros sin que medie licitación alguna. De la misma manera, el Ministerio de Salud pagaba productos hospitalarios con sobreprecios sin fiscalización alguna que aún no llegan al país. “Compras fantasmas” dicen algunos, en medio del caos y confusión que reina en el caótico del ministerio de salud que debiera cambiar de nombre por ministerio de los buenos negocios en tiempos de pandemia.

Carolina Añez junto a su madre, gobiernan el país como si fuera su estancia privada. Lo que es peor, Carolina, la dama de la discrecionalidad turística del fin de semana, elegida a propósito y en un acto de descaro nepotista como Jefa de Gestión Social, maneja los fondos de donaciones de organismos internacionales, de fundaciones, de entidades privadas, transferencias de bienes incautados por la aduana y otros recursos adicionales transferidos por el Tesoro General del Estado sin que nadie sepa el destino final de todo este patrimonio.

Hoy, Bolivia está en manos de la misma pandilla ultra conservadora y desalmada, que en nombre de Dios y durante 40 años, saqueó los recursos públicos de un departamento como el Beni, con envidiables recursos naturales, al que sumergió en la miseria absoluta.

Este departamento que en este momento sufre de un contagio masivo de coronavirus sin la atención oportuna ni el equipamiento y personal necesario recibió hace una semana, de manos de su hija presidenta interina, nada más que un respirador artificial y unas cajas de paracetamol para una población de 450.000 habitantes con un territorio de 213.564 kilómetros cuadrados.

La miseria beniana es desoladora. Basta ver la pobre ciudad de Trinidad condenada a vivir en medio de la bazofia, sin alcantarillado sanitario ni agua potable, por obra y gracia de esta misma casta racista y encomendera que ha entregado el destino de la nación a manos extranjeras mientras se deleita asaltando al país en medio de la más dolorosa miseria nacional.

A Bolivia le queda liberarse de esta pesadilla política-mafiosa o resignarse a vivir como se vive en Trinidad, sin esperanza, con un futuro de desolación y en medio de la más terrible hambruna y miseria, signos inequívocos de una guerra social de larga duración.


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