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¿Argentina cayó en "default"? Fernández posterga el pago de la deuda interna en dólares hasta 2021 para responder al coronavirus

El Gobierno peronista argumentó que "la crisis sanitaria mundial ha alterado los plazos previstos".

hace 1 mese(s)

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La administración del peronista Alberto Fernández determinó que Argentina postergará los pagos de deuda local adquirida en dólares hasta el 2021 para poder responder de mejor manera ante la pandemia global del coronavirus, que ya acumula más de 1.500 casos positivos de covid-19 y al menos 48 fallecidos en ese país sudamericano.  

Tal como lo hizo el Gobierno de Mauricio Macri –en su momento lo llamaron "reperfilamiento"–, el Ejecutivo ordenó que a partir de este lunes se suspendan "los pagos de los servicios de intereses y amortizaciones de capital de la deuda pública nacional instrumentada mediante títulos", en un decreto publicado el 6 de abril en el Boletín Oficial.  

Así, el país sudamericano evita pagar sus compromisos financieros tomados bajo la legislación argentina, es decir, deuda doméstica. De esta forma, se calcula un ahorro por unos 8.400 millones de dólares, necesarios para atender la emergencia sanitaria. Por otro lado, se aclara que el retraso estipulado hasta el 31 de diciembre también podría ser adelantado a una fecha más cercana, si así lo considera el Ministerio de Economía. 

El ministro de Economía argentino, Martin Guzmán, durante una entrevista con Reuters, el 11 de marzo de 2020 en la Ciudad de Buenos Aires.Agustin Marcarian / Reuters

En otras palabras, se espera por definir la postura de la nación latinoamericana sobre los pagos de su deuda externa con entidades financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de que Fernández haya agilizado las negociaciones para reestructurar las devoluciones. Sin embargo, todo cambió con la llegada del nuevo coronavirus y falta ver cómo reaccionan los organismos internacionales de crédito: en cuanto al FMI, Argentina es su principal deudor en todo el mundo, por un monto de 45.000 millones de dólares sumado a los intereses. Sobre los bonos emitidos bajo ley extranjera, solo este año debe pagar más de 3.000 millones de dólares, y el 22 de abril hay un vencimiento por 500 millones. 

Así, a la hora de argumentar la decisión a nivel interno, el Ejecutivo sostuvo que "la crisis sanitaria mundial generada por la pandemia ha alterado los plazos previstos oportunamente en el Cronograma de acciones para la gestión del Proceso de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa". Es decir, el Gobierno pretende usar las pocas reservas que tiene el país para atender el brote y, si se puede, pagar la deuda exterior, aunque no se brindaron aclaraciones públicas sobre el tema. De momento, el compromiso financiero interno deja de ser una prioridad.  

Con ese marco, Argentina sigue siendo un país riesgoso a la hora de comprar bonos, letras o títulos emitidos bajo la normativa local. Es decir, si una entidad lo hace, se contempla la posibilidad de que el Estado incumpla las fechas de vencimiento pautadas originalmente, como sucede en la actualidad. Así, en medio de las constantes postergaciones de los respectivos pagos, el riesgo país argentino medido por JP Morgan se ubica en los 3.708 puntos, una cifra muy negativa, influenciada por el impacto del coronavirus en el mundo financiero y la mala situación nacional. En efecto, no se descarta que los bonos y acciones argentinas que cotizan fuera del país pierdan más valor. 

"La realidad te empujó al 'default'"



El economista Agustín D'attellis explica que la deuda más compleja de postergar es aquella regida por legislación extranjera. Sobre ello, Argentina tiene un mal antecedente tras perder un millonario juicio a cargo del juez Thomas Griesa contra los llamados 'fondos buitre' en 2014, donde se destacaba la figura del inversionista Paul Singer como demandante.

La deuda a esos fondos litigantes fue abonada principalmente durante la gestión de Macri, mientras que durante el kirchnerismo se le pagó a la mayoría de los centros de inversión con títulos en su poder, que aceptaron negociar. Por todo esto, el Ejecutivo intenta maniobrar con la deuda que sí puede controlar, evitando consecuencias mayores. 

Para D'attellis, la decisión del Gobierno de Fernández "es otra señal más" de que hay incapacidad de pago. Y sigue: "Lo vengo diciendo, es imposible negociar algo en este contexto". Asimismo, opina que "no tiene sentido seguir pagando en esta coyuntura". Para concluir, describe: "La realidad te empujó al 'default'".

"No es un 'default' técnico"

Desde otro punto de vista, el colega Fabián Medina detalla que esto "no es un 'default' técnico, es un reperfilamiento de bonos", como hizo el Gobierno anterior. Al respecto, añade: "Se da una fecha de pago a partir de enero".

Sobre aspectos judiciales, o consecuencias que esto pueda traer, Medina comenta que lo ve poco probable, "porque la Justicia está paralizada". 

Además, opina que "si se inicia una causa judicial, va a tardar 10 o 12 años, y mucho antes que eso lo van a terminar pagando". En ese tono, el especialista aclara que si una circunstancia similar fuese planteada en tribunales de Nueva York (EE.UU.), sí se calificaría como un 'default' técnico, una etiqueta que Argentina recibió varias veces en la historia. 

En cuanto a la actual suspensión de pagos, finaliza: "El Estado nunca deja de pagar, puede ser fuera de tiempo, pero paga".    

Leandro Lutzky


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