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Con un discurso electoral, Áñez culpa de la censura a López al candidato presidencial del MAS

(Luis) Arce, “respaldado por Evo Morales”, ha iniciado “la desestabilización de la democracia” a través de la “manipulación de procedimientos legislativos, escondiéndose detrás de los legisladores del MAS”, dijo la mandataria

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En su discurso de posesión del ministro de Defensa, Fernando López, este martes, la presidenta transitoria Jeanine Áñez culpó de la censura legislativa de su colaborador al candidato presidencial del MAS, Luis Arce.

Arce, “respaldado por Evo Morales”, ha iniciado “la desestabilización de la democracia” a través de la “manipulación de procedimientos legislativos, escondiéndose detrás de los legisladores del MAS”, dijo la mandataria, quien aludió unas cinco veces al otrora ministro de Economía, del Movimiento Al Socialismo (MAS).

“Tengo la responsabilidad de denunciarlos y contenerlos”, insistió Áñez, que postula a la Presidencia del Estado por la alianza Juntos para las elecciones generales del 3 de mayo.

Aunque no señaló pruebas que argumenten su denuncia contra Arce, consideró que el candidato masista opera una estrategia contra el Gobierno. “El sector de MAS que no cree en la democracia, a la cabeza del candidato Luis Arce, ha diseñado una estrategia que está buscando la ingobernabilidad”, dijo.

Incluso cuestionó la gestión de Arce al frente de la administración de la economía del país en los gobiernos de Morales. “El señor Arce ha destruido la economía de Bolivia y derrochó todo el dinero que el país recibió como nunca antes y ahora quiere destrozar la democracia y sus instituciones”, apuntó Áñez.

En medio de esas alusiones, recuperó el eslogan que usó en su primer spot electoral, cuando habló de ordenar la casa, una metáfora sobre el caso que generó la crisis política e institucional derivada de los conflictos de octubre y noviembre del año pasado. “El proceso que nos tocó para poner nuestra casa en orden, con determinación y mucho amor por las familias de los bolivianos, avanza con firmeza”, dijo.

Así comenzó a congratularse de los cuatro meses de gobierno, desde el 12 de noviembre del año pasado, cuando asumió “ipso facto” el gobierno en una Asamblea Legislativa sin quorum ni presencia de la bancada del MAS, solo bajo un comunicado del Tribunal Constitucional Plurinacional que recordaba esa figura ante un vacío de poder.

“Desde el 12 de noviembre, todo mi esfuerzo, mi energía y mi fe han sido volcados a recuperar la democracia”, dijo la mandataria, que dijo que no se rendirá “ante quienes han puesto en riesgo la democracia y han llevado al país al borde de una guerra civil”.



“Mi corazón no tiene espacio para el odio y el resentimiento; solo deseo construir reconciliación. Los tiempos de odio y de temor han acabado”, afirmó.

También marcó diferencia con otros contendores políticos, a quienes preguntó “dónde estaban ocultos cuando el país ardía”. “¿Dónde estaban cuando los bolivianos estábamos enfrentando la amenaza de una real guerra civil”, insistió.

Ahí señaló sus virtudes y desahució a los otros: “Bolivia necesita de mujeres y hombres valientes, no requiere de líderes tibios que interpongan sus intereses políticos frente a la paz, progreso y estabilidad del país”.

“La experiencia nos dice que para preservar la paz tenemos que ser fuertes. De esa forma apagamos la violencia si usar violencia”, señaló Áñez, que antes de ser presidenta fue senadora de Unidad Demócrata (UD), la alianza restaurada entre Unidad Nacional (UN) y Demócratas para gestar Juntos, cuyo candidato a la Vicepresidencia es el empresario Samuel Doria Medina.

Al final, la presidenta-candidata propuso dos caminos para el 3 de mayo: “Bolivia tiene ante sí una decisión importante que tomar: o seguimos por el camino de la reconciliación, la paz y la estabilidad que empezamos a construir en octubre o regresamos al callejón del odio, la división, la persecución y el autoritarismo”.

Áñez aprovechó su mensaje electoral en la posesión de López, que el viernes fue censurado por la Asamblea Legislativa. La decisión legislativa, con apoyo de los dos tercios de votos masistas, implicaba la destitución de la autoridad según el numeral 18 y parágrafo 1 del artículo 158 de la Constitución Política del Estado.

Ante la presión política, el lunes, a través del Decreto Presidencial 4175, la mandataria había dejado sin efecto la primera designación del Ministro de Defensa.///

La Razon


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