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¿Está justificado el pánico por el coronavirus? Un análisis del Q.F. Bernardo Borkenztain

Borkenztain analiza qué es lo que se sabe hasta ahora del virus, cuáles son las precauciones y por qué se percibe más paranoia.

hace 1 mese(s)

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El químico farmacéutico y divulgador científico Bernardo Borkenztain, con más información y el desarrollo de varios acontecimientos, amplía su enfoque. 



La pandemia

Con el avance de los meses se ha ampliado todo el tema del coronavirus y su brote epidémico, en especial desde que salió de Asia y se instaló en Europa y, probablemente, en América, ya que ayer se reportó un posible caso en Brasil.

El tema ha tomado varias aristas particulares, en especial una dimensión virtual que no se condice con las situaciones reales. Al menos no totalmente, el pánico no está justificado.

Hay comunicados de que la OMS declarará la pandemia de forma efectiva, pero esto es una acción técnica que define las medidas a tomar, en especial las de contención, pero no cambia un ápice la situación de la enfermedad, solo lo que las instituciones deben realizar para manejarla con eficacia.

Los profesionales especialistas del Uruguay ya se han expresado, es probable que la enfermedad se instale en Uruguay, al menos como casos importados, pero el riesgo es bajo, se trata de un virus que solamente tiene un 2% de mortalidad, y generalmente en pacientes susceptibles; no se trata de algo con la gravedad del ébola o de la fiebre del Nilo.

Hay que tener cuidado, lavarse las manos, en especial usar geles antisépticos al tocar superficies potencialmente contaminadas, cubrirse con el codo la boca al estornudar o toser, y usar tapabocas solamente por parte de los enfermos y sus cuidadores para bajar el efecto aerosol de las secreciones y minimizar los contagios.

Las medidas de cuarentena y contención de la población son para casos en los que los enfermos aparecen en números mayores, como ha pasado en Asia e Italia. Nuevamente, sin pánico.

Lo mítico

El efecto de generación de paranoia de las redes sociales es el que más llama la atención, ya que es el primer caso de brote masivo que surge con esta intensidad en la era instalada y fuerte de las mismas (la H1N1 las toma en un estado incipiente y sin tanto efecto) y la desinformación y falsas noticias inundan Twitter, Facebook y Whatsapp.

Quizás lo más pintoresco es que se encontró un libro que Dean Koontz publicó en 1981 (1), titulado Los ojos de la oscuridad, que preveía que cerca de 2020 un virus saldría de China, específicamente llamado WUHAN-400 y generaría una severa enfermedad tipo pulmonía de rápida dispersión global, sería resistente a todos los tratamientos, desaparecería de golpe y volvería 10 años después para desaparecer del todo. Obviamente, sería un virus de diseño por parte de los pérfidos chinos y sus planes inescrutables, pero eso es parte de la literatura, y, ahora, de la conspiranoia. No falta mucho para que el lobby judeomasónicohomolesbocomunista sea acusado por alguien.

Lo real

Hasta fines de enero, como el virus se trataba de una nueva variedad, los científicos y profesionales basaban sus especulaciones en el sistema de reducción a un caso anterior, a falta de datos específicos; pero como ya se han recolectado algunos, las mismas se han ajustado.

El nuevo virus (COVID-19) surge en 2019 y fue en principio comparado (con fines instrumentales solamente) con el caso más reciente que había, el SARS-CoV (de 2003). Esto se sabe que tiene inexactitudes, y solo se usa como punto de partida de los casos y se corrige rápidamente a medida que la información (científica real) se recolecta. Un par de datos importantes es que se trata de un virus de menor letalidad (2) pero muchísimo más contagioso, ya que en el período de incubación (el lapso en el que el paciente ya está infectado, pero es asintomático) que va de dos a 14 días puede transmitirse, y eso es lo que permitió que saliera tan fácil y rápidamente pese a la rápida contención de la ciudad de Wuhan.

Así como el SARS-2003 surgió probablemente de un mercado de animales vivos de Guangdong, está prácticamente confirmado que el análogo de Wuhan y el consumo de murciélagos fue la causa del COVID-19, ya que la genética más cercana que se ha encontrado es de coronavirus recuperados de estos animales.

Sin embargo, el contagio y distribución geográfica parece haberse realizado exclusivamente por interrelación humano-humano y no por posteriores casos de atravesar la "barrera de las especies" (3).

Otro dato relevante es que, como es un virus nuevo, la inmunidad natural en las personas no existe, y eso favorece que se propague, así como que no existan medicamentos o vacunas de momento. Obviamente se están investigando, pero no hay certezas de que se obtengan a tiempo con cantidades que se puedan distribuir.

En suma

Hay que tener cuidado, mirar muy bien el origen de la información que se lee en cuanto a si darle importancia o no, y tener en cuenta que todas las agencias relevantes aconsejan tomar medidas a nivel institucional y mantener la calma, pero con precauciones a nivel personal.

De momento, que no cunda el pánico.

Q.F. Bernardo Borkenztain
Twitter @berbork
Email borky@montevideo.com.uy


(1) Es importante recordar la reflexión estadística de que si tenemos un millón de monos con un millón de máquinas de escribir, uno podría accidentalmente escribir el Quijote. Esto fue un caso de serendipia simplemente, de los millones de libros que se publican, uno acertó a un evento sanitario. Sin embargo, como anécdota, es interesante.
(2) De hecho, es casi 5 veces menos letal que el SARS con un casi 80% de casos leves, pero con riesgo que aumenta mucho por ejemplo en casos vulnerables como personas de más de 80 años.
(3) Un concepto un poco poroso que toma como caso más probable que un agente infeccioso tenga problemas para pasar de atacar un tipo de organismo a otro muy diferente. Pero pasa.


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