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Iglesia pide dejar de lado la venganza y persecución para construir un país justo

Gualberti manifestó que a la mentalidad corriente, donde a menudo se responde a la ofensa con otra ofensa, esta propuesta de Jesús puede parecer un índice de debilidad y un llamado imposible de poner en práctica.

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La Iglesia Católica advirtió este domingo que no se puede construir un país con relaciones de convivencia armónica y paz, practicando la venganza y persecución por lo que exhortó a los católicos a un cambio radical dejando la actitud perversa de la venganza, la violencia y la lógica del más fuerte.

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, explicó que según el Antiguo Testamento, aquel dicho popular del “ojo por ojo y diente por diente…” no era una incitación a la venganza sino que era como una medida en manos de los jueces para que dictaran una pena reparativa proporcional al daño recibido y así limitar la violencia.

Indicó que el otro mandato de Jesús es “amen a sus enemigos y rueguen por sus perseguidores” y es por eso que el texto del Evangelio pide que todas las personas “sean perfectas como es perfecto el Padre que está en el cielo”.

Dijo que ser perfectos implica amar a todos, de la misma manera que el mismo Jesús ha hecho a lo largo de toda su vida, haciendo el bien y perdonando a todos, también a sus enemigos.



“Qué esta Eucaristía sea la oportunidad para orar por nuestros enemigos, pero también para nuestra conversión, porque nosotros también podemos ser enemigos para otras personas. Oremos al Señor para que nos dé la gracia para amar a todos y la valentía para perdonar las ofensas recibidas”, manifestó monseñor Gualberti.

Precisó que Jesús advierte que cuando se responde a un agravio con otro agravio, se cae en el mismo error que el agresor y así se añade un eslabón a otro eslabón hasta formar una cadena de violencia que ata y que hace crecer siempre más en el corazón una sed de venganza. Jesús no duda en decirnos que el amor es la única fuerza que impide y rompe la cadena perversa del odio y que puede mover el corazón del malvado para que se convierta de sus malas acciones.

Gualberti manifestó que a la mentalidad corriente, donde a menudo se responde a la ofensa con otra ofensa, esta propuesta de Jesús puede parecer un índice de debilidad y un llamado imposible de poner en práctica.

Sin embargo, esta enseñanza es parte esencial de la nueva justicia del Reino de Dios, justicia que consiste en descartar el mal y actuar según la ley del amor para que también el malvado pueda acoger la invitación del Señor y salvarse, indicó.///


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