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Las obras del Tren Metropolitano de Cochabamba están paralizadas.

La línea amarilla está paralizada, la verde avanzó el 63%, la roja, el 92% y aún queda trazos sin definir. La contratista dice que la Asociación Tunari arriesga Bs 1.600.000.000.

hace 1 mese(s)

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Las obras están paralizadas al final de la ruta de la línea verde, en Suticollo, donde reina el silencio; igual que en varios tramos y estaciones del tren metropolitano. La línea amarilla está en “punto muerto,  según dijo el propio ministro de Obras Públicas, Iván Arias. Solo la línea roja tiene avance del 92%.

Además del rechazo a la ruta de la línea amarilla que fue detenida por el Gobierno debido a divergencias sobre el trazo, la  Asociación Accidental Tunari (AAT), conformada por la española Joca y la suiza Molinari, expresó su frustración y admitió que el ritmo en la ejecución de las obras ha bajado.

El gerente de empresa AAT, Domingo García, dijo que la empresa arriesga en este momento alrededor de 1.600.000.000 bolivianos, de los que 200.000.000 corresponden a facturas tramitadas; 600.000.000 por pago pendiente por la ejecución de obras correspondientes a cinco meses, y 800.000.000 en boletas de pólizas de garantía. 

Estamos intentando terminar hasta agosto, como dice nuestro contrato. Pero hay que aclarar que desde octubre no hemos recibido ningún pago y eso disminuye el ritmo del avance de los obras. 

Es importante saber que no se trabaja a la misma velocidad; las labores se van cumpliendo según lo estipulado, pero llevamos más de cinco meses sin percibir ingresos”.  García dijo: “Son muchos millones en riesgo que tiene la Asociación Tunari. Es una cantidad más que suficiente para demostrar la solvencia de la institución”.

LENTO Este medio realizó un recorrido por la línea verde, desde la ciudad hasta Suticollo (salida hacia el occidente). Verificó que muchas obras están abandonadas desde octubre pasado. Es la situación del final de la ruta donde debería estar construida la estación final del tren, pero de ella no se ha puesto ni piedra fundamental. 

Tampoco hay actividad en las estaciones de Vinto y Quillacollo. Trabajadores realizan trabajos en otros tramos.

García explicó que hay algunos tramos incluso por definirse en Suticollo por parte del contratante, es decir, el Gobierno. “La ubicación de la estación final recorrió a pedido de los vecinos. Está definida, según lo que nosotros creemos, pero el Ministerio de Obras no nos confirma aún dónde va a ser. Han dicho tantas cosas, pero en concreto sigue manteniéndose la del proyecto y al final los plazos se están terminando”.



La línea verde tiene un avance del 63%, hasta el 31 de diciembre. 

El vicepresidente de la Organización Territorial de Base, Félix Vicente, confirmó que las obras quedaron paralizadas desde octubre, tras la convulsión social. “Se están cayendo hasta los prescintos de seguridad”.

Esa es la situación de la parada que se construye en Pueblo Nuevo, en el kilómetro 26. A un kilómetro y medio de ahí debería estar la estación final, pero los ambientes que eran antes oficinas de Joca, están cerradas. El puente Seco está a medio construir y los pobladores incluso temen que las lluvias provoquen problemas, dijo Juan Carrasco, de 60 años.

“Tenían oficinas, pero ahora no hay ningún funcionario. No tengo interés político; sin embargo nos molesta que las obras se hayan paralizado”.

También el dirigente José Murga expresó su preocupación-  

EN QUILLACOLLO Pedro Zubieta, responsable de Joca, en el tramo Vinto, Quillacollo y Cochabamba (15 kilómetros), explicó que las obras en ese trayecto están en tiempo.

“Los trabajos solo se paralizaron en octubre, con los conflictos, pero fue por falta de acceso”.

Realizan movimiento de tierras, el empalme con las obras de drenaje, la plataforma y los prismas de comunicación eléctrica y la losa para que venga la vía en placa.///


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