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Comer fruta y verdura en abundancia podría disminuir probabilidad de padecer alzhéimer

Un grupo de antioxidantes llamados flavonoles, presentes en muchos vegetales comestibles, jugarían un rol protector.

hace 8 mese(s)

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Aunque los estudios han vinculado unos hábitos alimenticios saludables con un riesgo más bajo de deterioro mental, los nuevos hallazgos se acercan a un motivo potencial, según el investigador principal, el Dr. Thomas Holland.

"Comprendíamos que las frutas y las verduras son magníficas para la salud. Queríamos enfocarnos más en el 'porqué'", señaló Holland, de la Universidad de Rush, en Chicago.

Se sabe que los flavonoles actúan como antioxidantes y combaten a la inflamación, y la investigación en animales ha sugerido unos beneficios particulares para el cerebro. En ratones diseñados en el laboratorio para que tuvieran un "modelo" del Alzheimer, los flavonoles pueden controlar la acumulación de depósitos anómalos de proteínas en el cerebro, y mejorar la memoria y las capacidades de aprendizaje.

En investigaciones anteriores, el equipo de la Rush encontró que un patrón de alimentación que denominaron "dieta MIND" se relaciona con un riesgo más bajo de declives en la memoria y Alzheimer en los adultos mayores.

Describen la dieta como un híbrido de la dieta mediterránea tradicional y la dieta DASH (por las siglas en inglés de Métodos dietéticos para parar la hipertensión). Ambas pueden reducir los riesgos de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV).

La dieta MIND enfatiza las frutas y las verduras, en particular las verduras de hoja y las bayas, además de los granos ricos en fibra, los frutos secos, los frijoles, el aceite de oliva, el pescado y las aves. Desaconseja la carne roja, la mantequilla, los dulces y los alimentos altamente procesados.

Los nuevos hallazgos, según Holland, dan un mayor respaldo a ese tipo de patrón alimentario.

En el estudio, que se publicó en la edición en línea del 29 de enero de la revista Neurology, los investigadores siguieron a 921 adultos mayores en un proyecto en curso que observa al envejecimiento y la memoria.

Al inicio, tenían 81 años, en promedio, y respondieron a preguntas sobre su dieta, otros hábitos del estilo de vida y antecedentes médicos. Cada año, se sometieron a evaluaciones neurológicas para detectar las señales de la demencia.

A lo largo de seis años, 220 participantes del estudio fueron diagnosticados con un Alzheimer probable. Resultó que el riesgo fue un 48 por ciento más bajo en la quinta parte que tenía la ingesta más alta de flavonoles, en comparación con la quinta parte con la ingesta más baja.



Las personas recibían sus flavonoles sobre todo de la col rizada, las espinacas, el brócoli, las manzanas, las peras, los frijoles, los tomates, el té, el aceite de oliva y el vino. Y el 20 por ciento con la ingesta más alta consumía 15 miligramos (mg) al día, en promedio, tres veces más que las personas con la ingesta más baja de flavonoles, mostraron los hallazgos.

Según Holland, no hay que ser un vegetariano del todo para alcanzar la meta de 15 mg al día: media taza de verduras de hojas verdes cocidas (o una taza cruda), media taza de bayas, y media taza más de otras verduras cocidas deberían ser suficiente.

Por supuesto, podría haber diferencias entre los adultos mayores que comen muchas verduras y los que no. En este estudio, las personas con una ingesta alta de flavonoles tenían un nivel educativo más alto, y era más probable que hicieran ejercicio, por ejemplo.

Pero esto no explicó su riesgo más bajo de Alzheimer, encontraron los investigadores. Tampoco lo hicieron factores como la dieta general, el peso corporal o los síntomas de depresión.
Dicho esto, nadie sugiere que las personas deban enfocarse solo en los flavonoles.

El Dr. Steven DeKosky es subdirector del Instituto del Cerebro McKnight de la Universidad de Florida, en Gainesville. Dijo que "la enfermedad es compleja, y no hay una sola cosa que la prevenga".

Tampoco hay evidencias de que los complementos de flavonoles reduzcan el riesgo de Alzheimer, enfatizó DeKosky, que también es miembro de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology).

"Pero sí pensamos que hay cosas que uno puede hacer para reducir el riesgo", dijo en declaraciones recogidas por la reportera especializada Serena Gordon, en un artículo que publica HealthDay News.

Los estudios han vinculado varios factores del estilo de vida con un riesgo relativamente más bajo de desarrollar demencia, entre ellos una dieta saludable, el ejercicio regular, permanecer socialmente activo, y desafiarse con actividades mentalmente estimulantes.

Pero aunque los estudios ajustan las estadísticas para intentar aislar un efecto de una cosa (como la ingesta de flavonoides) en el mundo real, el estilo de vida general es clave, aseguró DeKosky.

"No se trata de una sola cosa aislada", añadió. "Es más bien como una sinfonía".///


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