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Cita con delegados de Camacho, Mesa y Conade decidió la presidencia de Áñez

La reunión se realizó a iniciativa de la Iglesia Católica, a horas de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, en la zona sur de La Paz. En el encuentro participaron también facilitadores de la Unión Europea y de Brasil.

hace 8 mese(s)

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La asunción al poder de Jeanine Áñez se exploró y decidió a horas de la renuncia de Evo Morales en una reunión política en la zona Sur de La Paz, de la que participaron delegados del entonces cívico Luis Fernando Camacho, del candidato Carlos Mesa y del llamado Comité de Defensa de la Democracia (Conade), además de miembros de la Iglesia Católica y facilitadores internacionales.

La Razón confirmó los datos en un cruce de fuentes en las últimas dos semanas. El tema saltó de nuevo ayer a la palestra pública, luego de que la activista María Galindo denunció la "censura" de un artículo de opinión, titulado "Sedición en la universidad católica", en el que hace referencia a esa reunión.

Waldo Albarracín, miembro del Conade, estuvo en la cita convocada por la Iglesia Católica en oficinas de la Universidad Católica Boliviana (UCB), en la avenida 14 de Septiembre de Obrajes, en uno de los momentos más tensos y violentos de la crisis postelectoral de octubre y noviembre.

Recordó que la reunión empezó a las 18.30, a hora y media de la renuncia de Morales. Estuvieron también Ricardo Paz, en representación de Mesa; Jerjes Justiniano, en nombre del bloque cívico, y facilitadores de la Unión Europea y Brasil.

Morales estaba en el Chapare, su bastión político y desde donde a las 16.50 anunció vía medios estatales su renuncia, junto al entonces vicepresidente Álvaro García y la ministra Gabriela Montaño.

Fue una de varias reuniones, pero determinante. En ella se exploró y decidió que Áñez debía asumir la Presidencia porque estaba en la línea de sucesión y era la salida, como exhortó la Iglesia Católica, "más próxima a la Constitución", reveló Albarracín en una entrevista con Galindo.

Se quedó en llamarla, pero Albarracín no conoce si ello ocurrió porque le informaron que habían reportes de que su casa estaba siendo quemada, por lo cual abandonó la cita, siempre siguiendo su relato en la entrevista con la activista. No obstante, en una entrevista con este medio, dijo que sí se la contactó para saber si aceptaría la Presidencia. Dijo que la respuesta de Áñez fue "que lo iba a consultar".

Al día siguiente, según recordó Paz, también participaron de la reunión Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina y representantes del MAS, como Adriana Salvatierra, Susana Rivero y Teresa Morales. Reveló que llamó por teléfono a Áñez y puso el altavoz con su consentimiento: "Le pregunté si estaba dispuesta a aceptar (la Presidencia) y me dijo que sí".

"Lo que se analizó en la reunión era qué hacer, cómo pacificar el país y cómo darle un cauce institucional, pero en la reunión del 11 de noviembre, ahí se habló de una sucesión constitucional y se vio que la única opción era Áñez", complementó Paz.



Justiniano estuvo en representación de Camacho, uno de los líderes cívicos de la protesta y la exigencia de renuncia de Morales. Contó que el domingo 10 se "convocó a los principales actores políticos" y que "todos concordaban en que esa era la única opción". "No había otra opción", llevar a la Presidencia a Áñez, quien en ese entonces era la segunda vicepresidenta del Senado.

Áñez estaba en Trinidad, desde donde aceptó asumir la Presidencia. "Lo que sí sé es que se han hecho gestiones para que salga del Beni porque ella dijo que estaba aislada en Trinidad, porque era imposible viajar", rememoró Albarracín.

Salvatierra y el entonces presidente de Diputados Víctor Borda habían renunciado, dejando un vacío que fue resuelto -según los actores políticos entrevistados- por decisión política.

“Jeanine tenía que asumir de inmediato porque no podía existir un vacío de poder, ese fue el tenor de esa primera reunión", remarcó Justiniano, quien el 13 de noviembre, junto a otras 10 personas, juró como Ministro de la Presidencia, cargo del que fue alejado de manera sorpresiva el 3 de diciembre.

Durante las protestas, Camacho rechazaba la sucesión presidencial y planteaba formar una junta de gobierno para conducir los destinos del país hasta la elección de un nuevo Gobierno. Cedió en ese su radical planteamiento.

No pudo concretarse una sesión en el Legislativo para dar lectura a las cartas de dimisión de los hoy exmandatarios. Áñez tomó las riendas y la noche del martes, a dos días de la dimisión de Morales, tomó el mando de Bolivia. "Asumo de inmediato la Presidencia del Estado y me comprometo a asumir todas las medidas necesarias para pacificar el país", sostuvo.

Quiroga jugó un rol central en facilitar la salida de Morales a México, aparte de que también fue parte de las conversaciones en la reunión del lunes también convocada por la Iglesia Católica.

Morales se atrincheró en el Chapare. Dimitió acorralado por las denuncias de fraude electoral en las elecciones del 20 de octubre, un prolongado paro civico, un motín policial y la sugerencia del entonces mando militar para que dimitiera.

Fueron horas cruciales de definición política en medio de violencia y vandalismo que se daba en las calles. La Policía amotinada fue rebasada por los conflictos y acudió a las Fuerzas Armadas para garantizar el orden público.

Al final, Albarracín matizo la importancia de la cita de la que fue parte ese domingo: "¡Era una instancia de reflexiva!, ¿qué capacidad tendría de decisión?"////


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