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Recrudece el movimiento contra ley de ciudadanía en India

Para la mayoría de sus detractores, este texto responde a la voluntad del poder nacionalista hindú de marginar a la minoría musulmana en el país con 1.300 millones de habitantes.

hace 3 mese(s)

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Al día siguiente de los disturbios en una universidad de Nueva Delhi, el movimiento de protesta contra una polémica ley de ciudadanía, considerada antimusulmana por sus detractores, recrudecía este lunes en India, un desafío para el gobierno de Narendra Modi.

Esta ley aprobada la semana pasada facilita la atribución de la ciudadanía india a refugiados de Afganistán, Bangladés y Pakistán, pero con la condición de que no sean musulmanes.

Para la mayoría de sus detractores, este texto responde a la voluntad del poder nacionalista hindú de marginar a la minoría musulmana en el país con 1.300 millones de habitantes.

En el noreste de India, donde nació el movimiento la semana pasada y donde ya murieron seis personas, los manifestantes se oponen a esta ley argumentando que provocaría una afluencia de refugiados hindúes desde el fronterizo Bangladés a su región, donde ya hay un frágil equilibrio intercomunitario.  

El lunes, al día siguiente de violentos disturbios entre manifestantes y policía en una universidad de la capital, se celebraron nuevas protestas en Nueva Delhi, Chennai, Bangalore y Lucknow.  En esta última ciudad, cientos de estudiantes musulmanes lanzaron piedras contra la policía que se protegía detrás de un muro, según imágenes difundidas por las televisiones.

El primer ministro Narendra Modi denunció en Twitter a "grupos con intereses ocultos" que buscan sembrar la "división" y afirmó que la nueva ley refleja "la cultura multisecular de aceptación, armonía, compasión y fraternidad de India".

Para Shree Kumar, estudiante de Delhi, la ley sobre la ciudadanía es "contraria a los musulmanes. Está en contra del espíritu de la India, contra las ideas laicas de la India".

"Que quede claro, no tenemos miedo. Como la gente que protesta en Chile o Hong Kong tampoco tiene miedo", declaró a la AFP Bhumika Saraswati, otra estudiante de la capital india.

En Calcuta, capital del estado de Bengala occidental, miles de personas participaban este lunes en una gran marcha convocada por la jefa del ejecutivo local Mamata Banerjee (oposición). En Kerala (sur), igualmente controlado por la oposición, varios cientos de personas se concentraron en señal de protesta.



El opositor Rahul Gandhi, cuyo Partido del Congreso perdió ante los nacionalistas hindúes en las urnas, tildó en Twitter a la ley y a un polémico registro de ciudadanos de "armas de polarización de masas lanzadas por fascistas en India".

Escenas de caos

El domingo manifestantes y policías se enfrentaron violentamente en la universidad de Jamia Millia Islamia de Nueva Delhi, dejando escenas de caos, según imágenes de video, y 200 heridos, según la universidad.  Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y cargaron contra la multitud. Los manifestantes están acusados de haber incendiado cuatro autobuses y dos vehículos policiales.

Los disturbios dejaron 200 heridos, principalmente estudiantes, según la directora de la universidad. La policía de Delhi, por su parte, habló de 39 estudiantes y 30 policías heridos (uno de los cuales, de gravedad).  Hubo unos 50 detenidos, que ya fueron liberados el lunes, indicó la policía local.

El domingo por la noche, se llevaron a cabo marchas de solidaridad en varios campus en todo el país.  En el noreste indio, región presa de frecuentes disturbios intercomunitarios y donde la migración es un tema sumamente sensible, 6.000 personas marcharon el domingo en Assam, principal estado de esta zona, sin incidentes.

Además, las autoridades levantaron el toque de queda durante el día en la ciudad de Guwahati.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y un partido político musulmán presentaron un recurso contra la ley ante la Corte Suprema, argumentando que es anticonstitucional y contraria a las tradiciones seculares indias.

En este sentido, la organización Human Rights Watch (HRW) pidió moderación a la policía a lo largo de todo el país, en medio de acusaciones contra las autoridades por emplear una fuerza excesiva o innecesaria para frenar la escalada de disturbios.

"La protesta recibe una atención internacional y se extiende por diferentes partes del país. Esto incrementará la presión sobre el régimen, en un momento en el que la economía no va bien", declaró Ashok Swain, profesor en la universidad de Uppsala (Suecia).


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