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Auditoría de la OEA tensa la “unidad” de la oposición

hace 16 dia(s)

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Día clave para el pulso político en el país. Aunque todos lo sean a estas alturas. Los organismos internacionales irrumpieron ayer en medio de una jornada de extrema violencia en las capitales del eje y de escenas intolerables de abusos y golpizas.

El oficialismo mantiene una suerte de doble mensaje que estreno Evo Morales en su proclamación en El Alto el lunes: Mientras los ministros hablan de diálogo y tienden la mano, los movimientos sociales se movilizan para confrontar los bloqueos.

Priorizar

Mesa prioriza evidenciar el fraude en la OEA, mientras que otros actores creen que ya se mostró y hay que anular resultados

La oposición, mientras tanto, se enreda en sus propias ambiciones elevando el pedido de segunda vuelta a anulación electoral, que en todos los casos alargaría el periodo del MAS en el Gobierno. Algo que Carlos Mesa ha considerado inaceptable al tiempo que se convoca cabildo nacional para el jueves y se convoca a sostener la movilización “pacíficamente”.

La auditoría



El primero en comparecer fue el Vicepresidente Álvaro García Linera para instarlo a participar en la auditoría internacional de la OEA, aunque igualmente acabó acusándolo de casi todo. Después fue el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, quien más mesuradamente indicó que el Gobierno se brindaba a una auditoría vinculante de la OEA, que debía ser rápida y muy pública, pero instaba a Mesa a comprometerse con los resultados y a ser claro en sus pedidos. La pelota quedaba entonces en el tejado de la oposición.

Desde el lunes se dudaba en el objetivo último de la resistencia opositora, y el primero en ponerle voz a la demanda fue Luis Fernando Camacho, el cívico cruceño erigido en ídolo y que cerraba con un claro: “Anulación de elecciones, porque el fraude compromete a todo, senadores, diputados”. La determinación va por desconocer la propia auditoría mediante la resistencia y el propio Camacho dijo más tarde que “si Mesa quiere segunda vuelta, que firme y se haga responsable”.

Mesa, con su habitual calculadora/mano izquierda, se abría a todas las opciones y solo exigía que el mandato de Morales no se alargue más allá de enero de 2020. La unidad opositora es tan débil que cualquier desencuentro puede acabar con ella, y Mesa lo sabe. “Estamos por defender el voto expresado por todos los bolivianos y no tengo dudas de que la auditoría va a demostrar el fraude” señaló dejando abiertas todas las opciones y enervando a más de un socio.

Se prevé hoy una reunión para cerrar posición, sin embargo, no deja de parecerse a la misma estrategia del oficialismo: resistencia dura en las calles de Santa Cruz, especialmente, y auditoría con toda la presión internacional que se pueda acumular.

Mesa es consciente que en la medida que no se pruebe el “fraude”, hay pocas alternativas, si bien desde Santa Cruz y otros espacios le recuerdan que no se han pactado los términos ni alcances del mismo. Mesa también trata de condicionar el proceso, poniendo condiciones de aceptación para el Gobierno, aunque a estas alturas parezca una misión imposible. Resulta complejo entender que ante una evidencia de fraude, se mantenga el reparto de curules en la Asamblea, pero por el momento se contempla.

Por el momento, el Análisis de Integridad Electoral (AIE) de la OEA está lista para arrancar sin que ninguno de los bandos haya hecho una referencia al cese de hostilidades en la calle para avanzar en otra dirección, salvo la misión de las Naciones Unidas en Bolivia, que exigió la pacificación… todos lo dejaron en visto.

 


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