El tiempo
     Santa Cruz

N Nacional

Así fueron las últimas horas de Silvia Machado, la joven sufría de epilepsia

hace 1 mese(s)

,

“Amo el fútbol, es mi pasión y también amo a mi princesa hermosa R.M.", esos mensajes están plasmadas en el perfil de Facebook de Silvia Machado, la joven cruceña que fue encontrada muerta en un basural de la zona Guajara de la ciudad de Oruro. El cuerpo revelaría el calvario por el que atravesó en manos de una red de tráfico de sustancias ilícitas antes de su deceso.

Silvia, de 18 años, salió bachiller del colegio Arturo Medeiros Sánchez, en 2018 en Santa Cruz.

Tenía una hija pequeña, que según muestra en su perfil, era su adoración y su razón de vivir.

Silvia, luego del bachillerato, comenzó a estudiar asistencia gerencial en el instituto Técnico Privado Domingo Savio de Santa Cruz. Sin embargo, la necesidad de mantener a su pequeña hija, la empujó a desenvolverse como trabajadora sexual.

Su amiga Rocío H.V., en abril de 2019, la invitó a trabajar en un local en Santa Cruz, donde ella ya se desenvolvía hace bastante tiempo. Silvia aceptó la oferta sin saber que tres meses más tarde sería víctima de una cruel muerte.

La cajera del local, Vannia B.P., más conocida como "Kata", relató al Ministerio Público todos los pormenores por los que pasó Silvia, antes de su fallecimiento.

La noche del 3 de julio, uno de los asiduos clientes del local llamado Daniel F. P. abordó a “Kata” a la salida del lugar. En esa oportunidad, le ofreció llevar droga a Chile y le ofertó 1.000 dólares por ello.

La mujer desconfiada, ignoró la propuesta.

Pero, al día siguiente, Daniel se contactó nuevamente con ella, esta vez a su celular para reiterarle el pedido. "Daniel y su amigo Freddy  Z.C. eran clientes frecuentes del lugar, eran de los que pagaban muy bien. Rocio y Silvia se encargaban de atenderlos", relató  a la Fiscalía. Pero, todas las trabajadoras sabían que Daniel era "malo y peligroso".

El hombre le dijo a la cajera que consiga dos chicas para viajar y que les pagaría bien.

"Le dije a Rocío, porque ella es amiga de Daniel y le pregunté si quería viajar; ella aceptó. Entonces le dije que le hable a Silvia, y dijo que ella se encargaría", detalló la testigo en sus declaraciones a la Policía.

Con el viaje acordado, Daniel le dijo a “Kata” que necesitaba a las chicas el sábado a primera hora en Cochabamba.

Silvia viajó con Jessica Ch. quien era su amiga de colegio y también era trabajadora sexual en el mismo local. Una vez en Cochabamba, Silvia se encontró con Rocío y Jessica se quedó en la ciudad.

 Silvia y Rocío se reunieron a las 08:00 del sábado 6 de julio en la terminal de buses de la capital valluna. Sin embargo, Daniel, quien debía esperarlas no estaba en el lugar.

Las mujeres se dirigieron a un alojamiento ubicado frente de la terminal y se registraron en la habitación 34. “Kata”, quien estaba en Ivirgarzama, llegó a Cochabamba al mediodía. Silvia y Rocío le reclamaron porque luego de cuatro horas aún no abordaban el transporte que las llevaría a Chile.

La cajera del local llamó a Daniel para saber de su paradero y este recién apareció a las 20:00 en el alojamiento. Le dio dinero a la   coordinadora para comprar tres pasajes a Oruro. En este viaje irían Silvia, Rocío y el amigo de Daniel, Freddy.  El bus partió de la terminal de Cochabamba a las 23:00 rumbo a Oruro y Daniel los esperaría en la terminal. “Kata”, después de entregarles los pasajes a las mujeres y asegurarse de que Daniel cumpliría con el trato, regresó a Ivirgarzama para luego dirigirse a Santa Cruz.

La mañana del domingo 7 de julio, “Kata” llamó a Rocío quien le dijo que habían llegado bien a Oruro y que estaban en un alojamiento. "Escuché risas y la voz de Silvia. Sabiendo que estaban bien, regresé a Santa Cruz", detalló.

Ese mismo domingo a las 18:00, Silvia, Rocío y un hombre partieron de Oruro rumbo a Pisiga, que es el paso fronterizo con Chile. Esa misma noche, antes del viaje,  las mujeres habrían ingerido las cápsulas de droga a las que Daniel llamaba "dulces".

Silvía tragó 15 "dulces" y Rocío 18. Todas estaban en un envoltorio amarillo y con doble preservativo. Al llegar a Pisiga encontraron el paso fronterizo cerrado, por lo que decidieron quedarse en un alojamiento.



A las 06:00 del lunes 8 de julio, la testigo refirió que  recibió una llamada de Daniel quien a gritos le dijo que Silvia sufrió un ataque epiléptico. "Me gritaba que cómo era posible que no sepa de su enfermedad y me insultaba constantemente”.

Continuó: “me dijo que cuando Silvia comenzó con los ataques, Rocío comenzó a gritar en el alojamiento y que de esa manera alertaría a todos los huéspedes, contó.  En el ataque Silvia había golpeado su nariz y había mucha sangre".

De inmediato, llamó a Rocío quien le dijo que el ataque ya había pasado y que Silvia descansaba. Al percatarse de que Silvia estaba en un mal estado de salud, el hombre que las acompañaba decidió enviarlas de vuelta a Oruro.

Se dirigieron a la parada de buses a Oruro. El chofer del surubí Trans Pisiga, Víctor C. relató a la Fiscalía que esa mañana, un hombre le compró dos pasajes y le pagó 100 bolivianos por ambos.

El hombre le dijo a Víctor que debía recoger a las pasajeras que estaban en la esquina y que estaban borrachas.

A las 06:30, con el surubí lleno con 13 pasajeros, además el chofer y el acompañante, Víctor llegó a la esquina y recogió a las mujeres. "La de negro (Silvia), no podía pararse. Tuve que bajar y ayudar a su amiga de rojo (Rocío) a subirla al surubí", dijo. Una vez en el vehículo y en un viaje que dura aproximadamente seis horas y media, Silvia ya no resistía. "Se echaba y se  sentaba constantemente", acotó el chofer. Uno de los pasajeros pidió al transportista alcohol del botiquín de primeros auxilios para tratar de que la mujer reaccione.

Víctor paró en el hospital de la población de Corque, distante a una hora y media de Oruro, donde la médico le dijo que Silvia debía retornar de inmediato a Oruro porque su estado era grave.

"Uno de los pasajeros llamó a una ambulancia para que nos espere en Sannco, pero nunca llegó", dijo Víctor por lo que debieron seguir el trayecto hasta la terminal de Oruro. En ese ínterin, “Kata” llamó a Rocío para saber cómo se encontraban. "Silvia está muerta", le dijo la mujer y luego colgó el teléfono.

Una vez en la terminal, todos los pasajeros del surubí bajaron, menos Silvia y Rocío. Esta última le pidió a Víctor llevarla a otro sitio, que ahí las esperaría un pariente.

En el trayecto le pidió al chofer un cuchillo. Víctor le preguntó  para qué  quería un cuchillo y fue cuando le confesó que su amiga llevaba droga en el estómago. Víctor le dijo que no los tenía.  Luego, siguiendo las indicaciones de Rocío,  el surubí llegó a un lugar descampado y lleno de basura. "La mujer de rojo (Rocío) me dijo que le ayudara a bajar a su amiga. La bajamos entre los dos y ya estaba fría, pero flexible. La dejé echada en el suelo, boca arriba y me fui", mencionó.

Mientras tanto, Daniel le reclamaba a su contacto  de que las mujeres no llegaron a la terminal y que se habían escapado con sus "dulces". El hombre amenazó a “Kata” de matarla si no le daba la ubicación de la casa de Rocío en Cochabamba. Al final le dio la referencia de la vivienda ubicada en Tiquipaya. Los parientes de Rocío, le dijeron a Daniel  que la mujer había llegado de Oruro, pero que había salido nuevamente.

Daniel estuvo en vigilia 24 horas en inmediaciones de la vivienda esperando a Rocío para recuperar sus “dulces”. Pero Rocío, tras llegar a Cochabamba y luego de dejar el cuerpo de Silvia en el basural, fue al hospital Viedma porque una de las cápsulas había reventado en su organismo y se sentía mal. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) la aprehendió en el mismo hospital. Rocío fue enviada de manera preventiva a la cárcel de San Sebastián mujeres.

El martes 9 de julio se daba a conocer el deceso de una joven cruceña en Oruro, víctima de un presunto feminicidio. Sin embargo, el cuerpo de Silvia contó otra historia.

La autopsia reveló que  murió por asfixia y que hubo abuso sexual. Sin embargo, en la necropsia realizada 19 días después, se mostró que hubo bronco aspiración, es decir, le taparon la boca y la nariz. Además, se encontró lesiones en sus genitales.

De acuerdo a una fuente cercana a la investigación surgió la hipótesis de que Rocío, al ver que Silvia intentaba vomitar en el trufi, le tapó la boca con tal fuerza que la asfixió. Después quiso recuperar la droga para lo que introdujo su mano por la vagina y el recto causándole lesiones.

En la necropsia realizada en el municipio de Warnes, en Santa Cruz, hallaron 15 cápsulas intactas, por lo que se descartó que su muerte haya sido producto de una sobredosis.

De acuerdo a información policial, en realidad Silvia había ingerido 30 cápsulas y no 15 como aseguró “Kata” en su declaración. La muerte de Silvia sirvió para destapar  una red que se encargaba de captar a mujeres con necesidades económicas y emplearlas como "tragonas" para llevarlas a otros países. Rocío, Jessica, “Kata”, Víctor,  y Freddy están aprehendidos. La  FELCN busca a más.

Después de la muerte de Silvia, su perfil en Facebbok recibió varios mensajes de conocidos, así como de personas que se enteraron de su historia a través de la prensa.

Los mensajes a Silvia son de desolación y pedidos de justicia. Su última publicación en el Facebook es del 22 de junio de este año. En su muro la joven escribió: "Gracias Por Enseñarme Lo que Debo Mejorar... Y Saber Que No A Todo El Mundo Se Debe Pedir Perdón".


Notas Relacionadas