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Menor víctima de violación solicitó abortar. La bebé se aferra a la vida

hace 2 mese(s)

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Una adolescente, con 26 semanas de gestación (cerca de siete meses), fue sometida a una Interrupción Legal del Embarazo (ILE), la anterior semana, en el hospital de la mujer, Percy Boland.

El delicado caso centró la atención del personal médico en dos momentos: antes del procedimiento, debido a que no es frecuente someter a esta práctica a una adolescente de tan avanzado periodo de gestación; y después del proceso médico, por algo más especial aún, la bebé nació viva.

Actualmente sigue luchando por su vida, está en terapia intensiva. Según la hermana mayor de la víctima, la adolescente tiene 14 años y fue víctima de una violación, razón por la que presentaron a la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (Felcv) del Plan Tres Mil, la denuncia de abuso.

Médicos objetaron

La adolescente fue atendida por primera vez en el hospital a sus 23 semanas de gestación y, según la evaluación médica de aquella ocasión, “el desarrollo del embarazo era el adecuado”, aunque los familiares informaron a los médicos sobre el antecedente de violación. A las pocas semanas volvieron.

El director médico de la maternidad, Federico Urquizo explicó, que la víctima y sus familiares llegaron esta vez, con documentación, a solicitar la ILE, pero los ginecólogos de cada turno presentaban “objeción de conciencia”.

Por ello, el procedimiento se postergó entre tres y cuatro días. “Primera vez en mi vida que veo que ocurre esto. Vinieron los ginecólogos de un turno individualmente con sus cartas para negarse. Hubo cambio de turno y de nuevo llegaron más cartas. Tuvimos que seguir leyendo las leyes, se nos dijo que ‘no puede haber objeción de conciencia del director del establecimiento de salud’.

Así que, finalmente, firmé yo y el jefe de emergencias”, aclaró Urquizo. En palabras del director, en este transcurso, hubo un agravante, la adolescente, ya internada, intentó quitarse la vida. Por ello, fue sometida a nuevos informes médicos y sicológicos que confirmaron que tenía problemas de depresión.

Procedimiento

Luego de la firma de las autoridades médicas, se informó a la familia de la víctima de los riesgos del ILE y acto seguido el personal médico (residentes), suministró tabletas por dos vías; oral y vaginal, a la adolescente, con el objetivo de que expulse al feto. Previo a este momento, días antes, se realizaron numerosas juntas para analizar la parte médica y jurídica del caso. En uno de estos encuentros, uno de los pediatras del nosocomio advirtió que, “pese a que se realice la interrupción del embarazo, el bebé va a nacer vivo, va a vivir. Ya es un embarazo avanzado”.

Urquizo afirmó que en ningún caso de ILE se somete a la víctima a una cirugía, sino que se realiza, como en este, a través de medicamentos. Sin embargo, aclaró que en los otros casos que atendieron no tuvieron este dilema, porque han sido de menos tiempo de gestación y el feto no suele soportar la interrupción. “Debido a que existía respaldo legal, se realizó la interrupción (del embarazo), pero el bebé nació vivo y está internado”, remarcó ayer refiriéndose al caso de la menor de 14 años, aunque no mostró el documento de la Felcv.



El drama de la adolescente

 

La víctima es aún muy joven, es delgada y hace una semana se la sometió al procedimiento. Ayer, durante toda la mañana estuvo sola en su cama, mientras que las recientes madres con las que compartía la sala recibían visita acompañadas de sus recién nacidos. Sentada a la orilla de su cama, con la mirada pérdida, como tratando de entender lo que ocurrió, la adolescente aguardaba a sus familiares.

Por su parte, la hermana de la infante realizaba el procedimiento legal para retirarla del nosocomio, sin al menos querer saber o intentar averiguar si el bebé nació vivo o falleció.

“Mi hermana no quiere saber del bebé. Ella no lo quiere, no lo puede cuidar. Nosotros como familia tampoco”, explica. Según la denuncia, el agresor fue el dueño del restaurante donde la menor de edad trabajaba medio tiempo. La familiar cuenta que se enteraron del embarazo después de las 20 semanas de gestación.

“Ella (la víctima) ni siquiera entendía que estaba embarazada. Es pequeña, ni siquiera tuvo cortejito. No sabe de eso. Seguro tardó tanto en contarnos de la violación por temor, por miedo o vergüenza, no sé.

Tampoco se notaba en su barriga”, comenta. La familiar agrega que ella y su madre fueron las que tuvieron que investigar qué pasaba, porque les llamó la atención los cambios en el comportamiento de la niña, por ejemplo; ya no quería ir al colegio y se la pasaba durmiendo.

“Mamá yo no lo quiero tener. ¿Cómo lo voy a cuidar?”, fueron las primeras palabras de la víctima, según contó su hermana, al confirmar que estaba embarazada. Se prevé que en el transcurso de hoy la adolescente reciba el alta médica.

Estado de la bebé

La pequeña ya tiene una semana de vida, pesa solo un kilo y cien gramos. Está delicada, en una incubadora, en terapia intensiva, con respirador, por lo que es constantemente monitoreada.

El jefe de neonatología, Erwin Román, explicó brevemente que desconoce el procedimiento al que se sometió a la víctima, pero que una vez se les informó que la bebé nació viva, “el pediatra tiene que seguir protocolo, si un bebé nace con un buen peso y con probabilidades de vida la obligación es asistirlo y tratar de salvarle la vida”.

Agregó que, aunque el caso es delicado, como de cualquier otro prematuro, hay esperanza de vida. Urquizo indicó que ahora para los médicos lo más importante es salvarle la vida. “Tenemos buenos pediatras, haremos todo lo que está en nosotros”, agregó a tiempo de remarcar que si la bebé sale del complicado cuadro de salud, las autoridades de la Defensoría Municipal de la Niñez, junto con los jueces son los que definirán el destino de la pequeña.


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