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Álvaro García Linera: "Hemos cometido errores, pero también hemos hecho cosas buenas para la gente"

hace 1 mese(s)

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Álvaro García Linera estuvo el viernes en Santa Cruz de la Sierra para reunirse con los empresarios privados. Durante toda la mañana, estuvo hablando con gente en la Cainco, defendiendo el modelo del Gobierno de gente incrédula, a la que aún no termina de entender o descifrar. Al mediodía, con un vaso de jugo de naranja recién exprimido en la mano y relajado en un sillón de un departamento, el vicepresidente demostró que se siente cómodo en esta situación dual - autoridad/candidato-, casi como si el 20 de octubre no significara una amenaza para su cargo y la elección fuera un mero trámite.

Durante el fin del año pasado, en todos los foros empresariales se habló de prepararse para una crisis en 2020, con devaluación incluida, ¿se viene?

Lo que los opositores nunca van a entender es que la estabilidad cambiaria no es un tema coyuntural, que es un tema que permite ámbitos de aplicación de políticas económicas de parte del Gobierno, que la bolivianización de la economía le da el Banco Central la posibilidad de hacer políticas monetarias, que le da esta estabilidad.

Entonces, ¿se descarta la devaluación?

Por supuesto. Los que están hablando de esas cosas no conocen la economía, no han manejado nada más allá del presupuesto de su casa y cuando se han dedicado a manejar el presupuesto del Estado lo han llevado a la quiebra. Este tipo de amenazas y de anuncios lo vienen repitiendo desde 2008. Primero, que no habría alimentos; luego, que habría devaluación, que habría corrida bancaria y afectación de propiedad. Estamos acostumbrados a estas mentiras, que se repiten con periodicidad electoral y frente a eso hay un manejo riguroso y responsable de la economía.

¿Está afectando el descenso del precio de la soya en el mercado internacional?

En los últimos ocho años Bolivia ha soportado, de buena manera, un conjunto de presiones externas, por eso mantiene tasas de crecimiento récord en el continente, mientras el resto de los países decrecen.

Pero la soya está en su nivel más bajo de la última década.

El tope de la soya llegó en 2012 con $us 680 la tonelada. Ahora está en 300 en Rosario y ha venido cayendo en los últimos años. Es el peor precio en más de 15 años, pero nos está afectando en un momento en el que el precio de los minerales ha subido un poco y el barril de petróleo está por encima de los $us 60. Sí nos va a afectar, pero no de la manera convergente y demoledora. Hay que incorporar otro factor: que el Estado ayude como un estabilizador de precio y amortigüe la fluctuación del mercado externo. Queremos convertir a YPFB en un socio estratégico de la industria soyera. ¿Cómo vamos a lograr eso? Sin afectar la producción actual de soya -que es de 2,2 millones de hectáreas-, ni los mercados ya logrados, queremos que YPFB ayude a certificar los precios, comprando soya nueva para el biodiesel a un precio mejor que el mercado internacional y a un precio duradero. El siguiente año, dependiendo de que nos pongamos de acuerdo entre productores y Gobierno, podemos incorporar un 10% de biodiesel al diésel que consumimos. Eso significa 200 millones de litros de biodiesel y 250.000 hectáreas de soya. Toda nueva. YPFB, potencialmente puede comprar 2,6 millones de hectáreas de nueva soya por año.

¿Esto sustituirá la compra internacional de diésel?

Parte de la compra. En lugar de que se nos vayan las divisas afuera, las usamos para potenciar al productor y a la industria soyera cruceña. Si resulta que el precio es mejor afuera, se exporta. Si hay bajos precios, venga para YPFB.

Una promesa incumplida es el aumento de la producción de alimentos. Los privados lo atribuyen a la falta de incentivos.

En 2012 les preguntamos qué necesitan: “Hemos talado los bosques sin permiso, y según la ley INRA del 1996, nos tienen que quitar la tierra”. Hicimos una ley de amnistía a los que talaron. “Por la verificación cada dos años de la Función Económica Social (FES), el banco no nos presta dinero”. Ley. FES cada cinco año. “Créditos, porque a la agricultura no se le da créditos”. Ley. El 60% de la cartera del banco va al sector productivo, incluido la agricultura. ¿Qué más falta? “Transgénicos”. Se habilita la utilización de semillas modificadas. Sabemos que la habilitación de exportaciones no es la clave. No les es rentable exportar, nadie les va a comprar a este precio. Les aprobamos 300.000 toneladas y vendieron 5.000. Nos está costando escudriñar cuál es el problema.

Hay grupos que dicen que el Gobierno está cediendo a los productores cruceños por época electoral.

No nos conocen. Son 13 años y los opositores no conocen ni el color de nuestros cabellos. Es tan obvio lo que estamos haciendo. ¿Por qué es bueno el etanol? Porque sustituyes importación, se produce acá. No se van tus dólares y tus reservas internacionales crecen.

Y crecieron o bajaron...

Siguen bajando, pero ya no con la velocidad de antes. De $us 15.000 millones bajaron a 8.380 millones. El año pasado hemos cerrado con 8.500 millones. En cinco meses, hemos bajado 200 millones. Es una cosa moderada. Ahora importamos el 60% del diésel. Además, si compras aquí biodiesel, generas más empleos, dinamizas la economía y ahorras divisas.

¿Esa es una preocupación nueva? El presidente dijo exactamente lo mismo en enero.

Sí, porque queremos mantener este colchón, porque nos ayuda a soportar golpes. El peor momento ha sido el año 2016, en importaciones, en reservas internacionales y hemos pasado con 4% de crecimiento. ¿Con qué nos estamos protegiendo? Ahorro interno, reservas internacionales y dinero de las AFP. Todo eso suma $us 55.000 millones, más que nuestro PIB. Eso nos da la musculatura que nos permite soportar golpes y ahora relanzarnos.

En 2016, nuestras exportaciones cayeron a 7.500 millones -llegaron a 12.000 millones en 2014-, pero hemos cerrado 2018 con $us 8.800 millones.

Si la economía va bien, le va bien al Gobierno. ¿Por qué ha bajado la intención de voto?

Son 13 años y que te den el 38% es mucha dosis. El resto es campaña.

¿Sigue creyendo que hay una especie de sentido común en el Estado, pese a lo sucedido en Argentina y Brasil?

Sí, porque no ha surgido un proyecto alternativo de Estado y sociedad. ¿Cómo demuestro esta frase lapidaria?

No te dicen nada antagónico, nada totalmente diferente a lo que estamos haciendo. Mesa es paradigmático en esta su casi complicidad de nuestro modelo económico. Todo lo reduce a autoritarismo y democracia en su crítica.

En el caso de Ortiz, se lo tiene guardado, porque su modelo de ‘neoneoliberales’ en el continente son un fracaso.

Es un problema de la derecha en todo el mundo, se han quedado sin relato alternativo, sin relato de futuro.

Lo mismo dicen del MAS, que se quedó sin relato nuevo.



Ellos son los que no tienen relato, qué cosa nueva dicen. Oía el otro día al señor Mesa hablando en una universidad. Decía, como gran cosa, que iba a hacer fondos concursables para los jóvenes. Nosotros lo estamos haciendo desde hace más dos años. Cuando he estado atento al senador Ortiz, su propuesta económica es que va a hacer una sociedad de emprendedores. ¿Qué es eso? 

El más disruptivo es Cárdenas, que elimina el doble aguinaldo, el IT, el impuesto a los jóvenes…

Y mira dónde está en las encuestas. No es decisivo, pero para romper ese techo tiene que mostrarse escandaloso, como esa propuesta de que quiere entregar armas a las mujeres, menos ‘locas’. Eso es cualquier cosa, es un discurso desaforado, sin ninguna lógica interna, en un intento desesperado de romper su 1% de techo político. De hecho, la sociedad no está apetente de cosas nuevas. Eso te demuestra el horizonte insuperable de la plurinacionalidad por hoy, porque los opositores no te ofrecen algo distinto y porque la sociedad no está dispuesta a escuchar nada distinto.

¿Y qué le ofrece el MAS ahora al electorado?

Completar esta obra. Queremos industrializar Bolivia, ya la hemos comenzado.

¿Cuántos años le faltan?

Esta nueva gestión. Industrializar Bolivia en sus ejes fundamentales, los hidrocarburos, el litio, el hierro, los cementos. Colocar a un solo dígito la extrema pobreza, completar la vertebración de nuestro país, en un conjunto de carreteras que están uniendo todas nuestras comunidades y las regiones.

¿Por qué no se logró en estos 13 años?

Hemos logrado bastante, por eso hablo de completar, no de iniciar la obra. Ahí tienes la planta separadora Bulo Bulo, los cementos, de electricidad, la de lana, la de litio. Nos faltan otras 15 o 20 industrias selectivas que coloquen a Bolivia en una economía de ingreso medio estable.

¿Qué diferente tiene esto a los tres mandatos anteriores?

El primer periodo era ordenar la sociedad y la política. Era ordenar la casa, no tenías tiempo para construir una nueva. La segunda gestión, igualdad y justicia social, bonos, sacar a la gente de la pobreza, crear una economía estable. La tercera, los pasos de la industrialización selectiva; cuarta, consolidar los pasos.

¿Mesa quiere administrar el proceso de cambio?

He oído calificativos hacia él como ‘masista light’. Creo que Mesa es un filomasista de oportunidad o un liberal vergonzante. En el fondo, él cree en el libre mercado, le molesta lo popular, lo plebeyo. Así lo expresó en los 90, cuando se sumó al proyecto de Sánchez de Lozada. ¿Por qué no lo dice hoy? porque no es rentable electoralmente y se tiene que tragar eso.

¿El Gobierno del MAS es autoritario y va hacia la dictadura, como dice Mesa?

Es que no le queda más que esa fraseología moralizante para tratar de diferenciarse. Somos un Gobierno con el 62% del voto, él entró a la vicepresidencia con el 20% del voto. Es fraseología para distanciar y escudar que no puede decir nada diferente a lo que está ahorita vigente porque es exitoso. ¿Cuándo uno comienza a criticar y proponer algo distinto?, cuando algo que existe no funciona bien. Cuando algo funciona, electoralmente no te conviene enfrentarte y esa es la gran paradoja que tienen todos los liberales, desde Mesa hasta Ortiz.

¿Necesita el MAS del TSE para granar la elección?

Jamás, nunca hemos necesitado que nadie nos regale un voto; sabemos cómo ganarnos el voto de la gente y tenemos líder, proyecto de país, resultados y base social. Le pedimos al TSE que convoque a todo el mundo, que vengan y observen y los ayuden para que nadie se robe un solo voto.

La mayor crítica de la oposición esta semana es la utilización de dinero estatal para la campaña, en entrega de obras.

La oposición se sabe derrotada y va a esforzarse para deslegitimar su derrota. Hablan como derrotados, actúan como derrotados, sueñan como derrotados. ¿Por qué va a ganar el MAS? Porque es el único proyecto serio de país que hay en Bolivia. Ellos saben que vamos a volver a tener una votación muy alta en octubre.

¿Se atreve dar un resultado?

No, pero creo que la disputa está en si vamos a tener o no el control del Senado.

Otro problema que no ha solucionado el Estado es la Salud. En la campaña anterior ofrecieron 46 hospitales y sigue esa deuda con el pueblo boliviano.

Una cosa importante aquí es entender que el tema de salud es una responsabilidad del municipio y de las gobernaciones, desde 2009. Solo tres municipios en el país han cumplido con este servicio, Santa Cruz, Sucre y La Paz. Tres municipios cumplieron, ninguna gobernación cumplió, porque es más rentable políticamente gastar su plata en otra cosa. Por este déficit, el Gobierno decide hacer una intervención. ¿Qué hemos hecho? Señores de las gobernaciones, pásennos sus competencias en los que ustedes quieran. Son 1.800 millones para hospitales, 200 millones para insumos, y 8.000 ítems por año durante tres años. Todo a costas del Gobierno central.

La Gobernación de Santa Cruz dice que sí ha invertido en 14.000 ítems.

Pero le damos plata para eso. La Gobernación no genera ni un centavo, no tiene ni una fabriquita.

Dijo en Punata a una niña que ya se iba, ¿cuánto le queda?

Somos una generación que está cumpliendo su tarea. Voy a cumplir 56 años. La siguiente década nos tocará que gobierne gente nueva. Hemos cometido errores, pero también hemos hecho cosas buenas para la gente.

Generacionalmente fuimos quien hizo la revolución, quien la condujo y ahora tenemos que entregar la posta, ya no en revolución, sino en administración expansiva del fruto de la revolución.


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