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La violencia obstétrica, una de las más naturalizadas en Bolivia

hace 9 dia(s)

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“Cállate ¿por qué gritas?, ‘para que te embarazas, si vas a llorar, ‘puja y no llores’”, son algunas de las expresiones de maltrato que reciben las mujeres embarazadas al dar a luz en los hospitales y centros de salud del territorio nacional. Este tipo de ofensas es conocido como violencia obstétrica y pese a que es una de las más recurrentes es la menos denunciada, según la representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Ana Angarita.

“La violencia obstétrica es una de las 16 formas de violencia contra la mujer reconocida en la Ley 348, pero poco se habla y se denuncia, pese a que es muy recurrente en las instituciones de salud porque comienza desde que la mujer acude a los controles prenatales y es maltratada hasta el día de su parto”, afirma.
De acuerdo a Angarita, este tipo de maltrato se “ha naturalizado”, motivo porque las víctimas no revelan ni buscan mecanismos para denunciar la violencia obstétrica que sufren ante las instituciones de justicia.
“No hay denuncias porque la mujer no se siente lo suficiente empoderada para denunciar y buscar los mecanismos de denuncia de este tipo de maltratos, pese a que su dignidad ha sido mellada por los médicos y enfermeras”, señala.
Según la representante de UNFPA este tipo de violencia sucede cuando: se niega a la mujer información o acceso a métodos anticonceptivos para prevenir un segundo embarazo; se restringe la orientación necesaria durante el proceso de gestación.
“La falta de información sobre cómo protegerse de un segundo embarazo o cuando le impiden a la mujer tomar decisiones si quiere tener más hijos o no, o cuando los médicos, enfermeras usan un tipo de lenguaje culpabilizador hacia la mujer por llorar o quejarse por los dolores durante el paro o el embarazo “, indica.

Datos
La Encuesta de Prevalencia y Características de la Violencia contra las Mujeres 2016, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en referencia a violencia obstétrica en Bolivia, detalla que de 830.178 mujeres que tuvieron en los últimos cinco años, el 64,1% declara que sufrió agresión psicológica en los establecimientos de salud públicos, mientras que en las clínicas privadas 35,4% afirma que fue víctima de este tipo de maltrato durante el momento de parto.
De acuerdo al estudio, 68 de cada 100 mujeres declara que durante el proceso del parto o alumbramiento no se les permitió estar acompañadas por alguien de su confianza, mientras que 55 de cada 100 señalan que sus dudas no fueron aclaradas, ya que el personal médico no respondían a sus interrogantes.
Además, el 50,4% refiere que por el mal trato que recibieron se sintieron limitadas a expresar sus miedos y el 45,7% de mujeres detalla que recibió críticas por llorar y gritar de dolor durante el trabajo de parto, mientras que el 39,6% de las embrazadas señala que el personal médico se burlaba de su comportamiento con comentarios irónicos o en tono de chiste.
Para la representante de UNFPA, Ana Angarita, estos datos de subregistro sobre violencia obstétrica del INE son muy importantes para levantar mayores datos, por lo que adelantó que su organización y la Defensoría del Pueblo debaten una propuesta para instalar puntos de información en hospitales y centros de salud que recopilen denuncias y den orientación sobre los derechos de las mujeres para evitar este tipo de maltrato.
“Queremos hacer estudios que nos permitan profundizar este tema porque no es posible que los médicos y enfermeras incurran en este tipo de maltrato hacia las mujeres (…) Estamos debatiendo un proyecto con la Defensoría del Pueblo para hacer un estudio el próximo año (2018) para implementar espacios de información y denuncias en los hospitales”, destaca Angarita,
Por su parte, la presidenta de Comité de Víctimas de Negligencia Médica de La Paz, María Espejo, afirma que este tipo de quejas no es muy común en su organización, pero de los casos que toman conocimiento, las mujeres, sobre todo del área rural se limitan a comentar como una experiencia más en su vida, este tipo de maltratos que sufren durante el parto.
“Las mamás no va denunciar que son maltratadas, muchas se aguantan o por vergüenza o porque creen que es normal porque ven que los médicos tratan mal a todas y además no tienen dónde quejarse. A nuestra organización pocas veces llega este tipo de quejas, pero no quieren ir más allá porque no tienen plata, ni información o por vergüenza. Muchas no saben dónde tiene que acudir o a las Defensorías o la Policía”, dice.
Espejo indica que este tipo de maltratos también es parte de la violencia de género y que las autoridades deben velar por la salud de las mujeres embarazadas y evitar que este tipo de maltrato siga siendo “invisible” en los nosocomios.
“Los médicos te dicen cómo debes comportarte durante el parto, o en qué posición estar para dar a luz, no dejan que la mujer se exprese de forma natural, si no haces caso te gritan o se burlan de vos, a muchas compañeras le ha pasado, pero no van a denunciar por miedo y creen que es normal, pero este maltrato también es violencia de género y hay que denunciar. Las autoridades tienen que trabajar en este tema”, afirma.

Apuntes sobre el MALTRATO A EMBARAZADAS

El momento
La violencia obstétrica está relacionada con el maltrato que sufre la mujer durante el embarazo y son realizadas tanto por el sistema sanitario privado y público. Este tipo de violencia se puede sufrir durante el período de gestación, el parto, pero también hasta posteriormente.

Secuelas
La violencia obstétrica se trata de una forma de violencia y como tal y como muchos otras clases diferentes siempre dejan algún tipo de secuelas psicológicas, que en muchas ocasiones va mucho más allá de lo emocional, y pueden llegar incluso a ser físicas.

Formas
La violencia obstétrica se inserta en las prácticas ejercidas por los y las profesionales de la salud en las instituciones tanto públicas como privadas y se expresa de diferentes maneras, como violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. A su vez, está atravesada por relaciones de poder entre la autoridad médica y las pacientes.

 

mg


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