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La lucha argentina por el aborto legal, seguro y gratuito llega a Cannes

hace 28 dia(s)

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Cuando se trata de militar por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, lo que pasa en las calles es algo luminoso. Eso fue lo que fascinó al cineasta argentino Juan Solanas al momento en que empezó a filmarlo: "Es un tema muy duro pero a la vez lo que se vive es muy vital", dijo a RT. El documental 'Que sea ley' es la única película argentina que este año se presenta en el Festival de Cannes. Y no llega solo: viajó con unos cuántos pañuelos verdes.

La brillantina en los cuerpos, las banderas, la música y los tambores avanzan hace años por una lucha cuyo lema es triple: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. El año pasado, el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo ocupó la agenda informativa argentina durante meses y, luego de años de esfuerzo del movimiento de mujeres e identidades disidentes, se lograron poner sobre la mesa datos clave como que 500.000 mujeres recurren cada año al aborto clandestino y que desde la recuperación democrática en adelante, se calcula que 3.000 mujeres murieron como consecuencia de abortos inseguros.

A mitad de junio el proyecto (que ya había sido presentado años anteriores sin éxito) llegó a tratarse en la Cámara de Diputados. La sesión fue maratónica, 150 diputados hicieron uso de la palabra. Afuera, miles y miles acompañaban: era la marea verde. Esa madrugada el cineasta Juan Solanas –que vivía en Montevideo– se puso el despertador a las 3 de la mañana. Quería seguir en directo el momento histórico. "Cuando hubo media sanción me puse a llorar, me emocionó, me sorprendí yo mismo", contó. El proyecto obtuvo 131 votos a favor, 123 en contra y 1 abstención. Así pasó a la siguiente ronda: la Cámara de Senadores.

Juan estaba conmovido. "Fue algo visceral, sentí que tenía que agarrar equipos e ir a filmar, sin proyecto ni tiempo para buscar financiación", relató. Y así lo hizo: se tomó el barco y cruzó lo que cariñosamente se conoce como 'el charco' que divide Argentina de Uruguay. A las dos de la tarde estaba filmando un pañuelazo frente al Congreso.



Todavía nunca había vivido en carne propia lo que se siente en las calles cuando se trata del movimiento de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans, no binaries. "En el primer shock, las chicas me parecieron extraordinarias, heroínas, una energía muy particular: no es la cosa testosterónica del 'macho' del 'te rompo todo'", analizó.

Lo hizo pensar en Madres de Plaza de Mayo. "Sentí fuerza, que iban a estar siempre ahí. No sé si alegría es la palabra, porque esto es algo muy duro, pero sí algo muy vital", remató.

Quedó fascinado. Se había llevado sólo tres remeras pero decidió que tenía que seguir hasta la votación en Senadores, para lo que faltaban unos meses. Volvió a Uruguay, agarró una valija más grande y viajó de nuevo para seguir. "Filmé porque me pareció algo increíble y sentí la necesidad de hacer un registro de ese momento histórico", contó.

Buscó registrar lo que la realidad le pusiera delante de la cámara sin hacer un "casting de realidad". Así fue de historia en historia. Unes querían hablar, otres no. "Si me decían 'fulana te quiere contar su historia', me tomaba un taxi, llegaba y 15 minutos después estaba filmando para ser lo más transparente posible", describió.

"Creo que que hay mucha gente a la que el tema le incomoda y entonces no se informa mucho. Hice la película con esa perspectiva: a la militante le va a dar esperanza pero mi humilde aporte es intentar convencer a los de la zona gris mostrándoles la realidad", apuesta Juan.


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