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Bolsonaro cumplió 100 días de presidente con desaprobación histórica: ¿por qué cayó su popularidad?

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, inició su gobierno con un aprobación de 55% y con la expectativa de conducir a su país tras el desgaste ocasionado por el caso Lava Jato. Sin embargo, en poco más de tres meses, su apoyo se ha reducido

hace 5 mese(s)

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cumplió esta semana 100 días al frente de un Gobierno que todavía intenta construir una base parlamentaria, cuyo proyecto aún no está totalmente definido y con una popularidad que cae a paso redoblado. El ultraderechista y capitán de la reserva del Ejército se impuso en las elecciones de 2018 con un duro discurso contra la política tradicional que ahora le pasa factura en un Congreso dividido, en el que la falta de una alianza sólida le dificulta concretar las promesas más importantes de su campaña.

Desaprobación histórica

Las más reciente encuesta de Datafolha revela que el 30% de los brasileños consideran que su gobierno es "malo o pésimo", mientras que un 32% lo consideran "bueno o excelente" y un 33% "regular".  Sin embargo, un 59% de los entrevistados tiene la expectativa de que el mandatario ultraderechista hará una gestión "buena o excelente". Antes de iniciar su mandato el pasado 1 de enero, ese porcentaje era del 65%, según la misma encuestadora.

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Jair Bolsonaro en la ceremonia de este jueves por los 100 días. | Fuente: EFE

La encuestadora, que entrevistó a 2.086 personas de más de 16 años entre el 2 y 3 de abril, recuerda que el índice de reprobación tras los primeros tres meses del primer mandato fue mucho menor en los anteriores presidentes electos. La izquierdista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), registró un 7% en 2011, mientras que su mentor Luiz Inácio 'Lula' da Silva obtuvo un 10% en 2003.

En su primer mandato, en 1995, Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), registró un 16%. En 1990, Fernando Collor, primer presidente elegido por sufragio universal después del régimen militar (1964-85), tuvo un 19%. Collor terminó renunciando a la presidencia en 1992 en medio de denuncias de corrupción.

¿Por qué la popularidad de Bolsonaro cae?

Las propuestas de campaña del presidente brasileño han tenido dificultades para concretarse. Entre estas está una polémica reforma que endurecerá el acceso a las jubilaciones y de la que depende la confianza del mercado financiero en Jair Bolsonaro, cuyo Gobierno tiene ese proyecto y las privatizaciones como únicos planes para recuperar una economía brasileña que entre 2015 y 2016 cayó un 7 % y desde entonces sólo crece a un insuficiente 1% anual.



Mientras esa reforma no avanza, el desempleo sigue en torno al 13% y el Gobierno carece de políticas claras para recuperar los empleos que no tienen unos 13 millones de brasileños, incluidos en una legión de pobres calculada en cerca de 50 millones de personas. Aunque la oposición de la izquierda es casi testimonial en un Parlamento dominado por el centro y la derecha, que sintonizan en buena medida con la línea ideológica de Jair Bolsonaro, los partidos exigen mayor participación en un Gobierno de claro tinte militar.

Ocho de los 22 ministros proceden de las Fuerzas Armadas, pero además hay decenas de militares en altos cargos que en el llamado "presidencialismo de coalición", que funcionó en Brasil hasta ahora, eran distribuidos entre diversos partidos a fin de asegurar una base parlamentaria que Jair Bolsonaro aún no tiene. Junto a los militares, están en el Gobierno otras variopintas tendencias del arco de derechas que no terminan de ponerse de acuerdo entre sí y cuya falta de armonía parece dejar en evidencia la ausencia de un proyecto único y genera tensiones en el propio oficialismo.

Ejemplo de ello es la intención de Jair Bolsonaro de mudar la embajada del país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. Este movimiento, de corte netamente ideológico y religioso, es apoyado por el ala evangelista del Gobierno pero resistido por el poderoso sector agropecuario, que lo percibe como una amenaza para sus negocios con el mundo árabe. Aunque Jair Bolsonaro insiste en que su Gobierno no está guiado por ideologías, es claro su alineamiento con el Estados Unidos de Donald Trump, que escogió como primer destino para una visita oficial.

Tras su visita a la Casa Blanca, Jair Bolsonaro viajó a Chile, para la constitución de un nuevo mecanismo de integración suramericana de tendencia conservadora:Prosur, en el que también está el Perú. Luego viajó a Israel, con lo que configuró el vuelco de una política exterior que se aleja del eje "sur-sur" y relega al Mercosur, a China y a la Unión Europea (UE), todos tradicionales e importantes socios del país.

Divisiones y polémicas internas

Las discordias en el oficialismo por los asuntos más estrictos de la política llevaron a Jair Bolsonaro a destituir a dos de sus ministros civiles en sus primeros 100 días: el de la Secretaría General de la Presidencia, Gustavo Bebianno, y el responsable de Educación, el colombiano nacionalizado brasileño Ricardo Vélez Rodríguez. Pero el propio mandatario también ha alimentado polémicas con su febril actividad en las redes sociales, usualmente secundado por tres de sus hijos: el senador Flavio, el diputado Eduardo y el concejal Carlos Bolsonaro.

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Jair Bolsonaro con representantes de la FIFA y la Confederación Brasileña de Fútbol | Fuente:Agencia Brasil (vía EFE) | Fotógrafo: Marcos Correa

El malestar causado por controversias nacidas en las redes ha sido considerado "innecesario" por aliados de Jair Bolsonaro y uno de ellos, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, llegó a declarar que el gobernante debe "salir del Twitter e ir a la vida real", pues su Gobierno parece un "desierto de ideas". Muchas de esas polémicas en internet han estado relacionadas con la prensa y los periodistas, blancos de continuas descalificaciones por parte de Bolsonaro, que ha optado por mantener una "comunicación directa" con sus seguidores a través de las redes.

Sin embargo, su estrategia mediática no parece estar funcionando. Las encuestas revelaron una creciente pérdida de apoyo a Jair Bolsonaro, quien hace cinco meses ganó las elecciones con un 55 % de los votos. La última encuesta de la firma Datafolha dice que, en sus primeros 100 días, el Gobierno brasileño es aprobado por un 32 % de la sociedad, frente a un 33 % que lo considera "regular" y un 30 % que lo califica como "malo" o "pésimo".///


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