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Cuatro lenocinios legales en Quillacollo alberga a 300 trabajadores sexuales

hace 2 mese(s)

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Teresa es madre soltera, tiene dos hijos a quienes su padre abandonó, y desde hace cuatro años es responsable por su manutención. Para no mendigar -asegura- se vio “obligada” a trabajar en uno de los cuatro lenocinios que tienen autorización en el municipio de Quillacollo, ciudad ubicada a 13 kilómetros de Cochabamba.

En Quillacollo funcionan cuatro lenocinios legales y hay al menos cinco ilegales, pero que no han podido ser intervenidos, informó el intendente recientemente posesionado, Benito Rojas.

El funcionario abundó que se realiza un trabajo de Inteligencia para recabar más información sobre estos negocios que no cuentan con autorización, para poder intervenir, cerrarlos y procesar a los que los administran.

Los lenocinios que funcionan en este municipio son Casa Verde, la Cueva, Chévere y la Casa de Senet, este último con suspensión temporal por haber incurrido en faltas a la norma municipal.

Estos lenocinios se encuentran en los barrios del Distrito 3 de Quillacollo. El más céntrico, según información de la Intendencia, está ubicado en las inmediaciones de la plaza de Granos, al suroeste de esta ciudad.

La Intendencia ha identificado la ubicación de dos de los cinco lenocinios que no cuentan con licencia de funcionamiento. Uno se denomina la Casa Rosada y está emplazado al borde del río Rocha, cerca del Calvario, al sur de este municipio.

El Intendente afirmó que, pese a que tienen su ubicación, no pudieron ingresar aún, porque el lugar cuenta con cámaras de vigilancia, incluso a dos cuadras del local, y cuando llegan en operativo nadie les abre la puerta.

Otro lenocinio ilegal, también identificado, está ubicado cerca del polideportivo, en el sector suroeste, el cual empezó a funcionar hace un par de semanas.

“Se realizará un operativo después de que se concluyan las investigación po parte de los grupos de Inteligencia”, afirmó Rojas.

Según las denuncias que recibe la Intendencia por parte de vecinos, otro lenocinio ilegal está ubicado por el sector de los Canillitas y otros dos más por la zona de los rieles.

Para no ser detectados, estos lenocinios funcionan con clientes fijos, quienes llaman a celulares y acuerdan hora para acudir.

En los cuatro lenocinios que funcionan legalmente trabajan aproximadamente 300 mujeres, la mayor parte, un 70 por ciento , proviene del interior del país y “hay varias extranjeras”, afirmó la representante departamental de las trabajadoras sexuales.

La dirigente destacó que casi todas son madres solteras y llevan “sobre sus espaldas” la manutención de sus hogares.



“El cierre de la Casa de Senet perjudica a las compañeras, porque no pueden enviar dinero a sus hijos y, además, deben pagar su hospedaje”, precisó.

La representante de las trabajadoras sexuales advirtió que además de quienes trabajan en lugares autorizados, hay otras que realizan su actividad en locales clandestinos y calles de este municipio.

“Hay mujeres que trabajan en la calle, llegan hasta la plaza Bolívar, cerca de la iglesia de San Ildefonso y otros sectores más”.

Varias de las mujeres que ejercen la prostitución en la calle son “casi” de la tercera edad, motivo por el que los dueños de los locales no las reciben.

Los lenocinios de Quillacollo deberían funcionar entre las 10 de la noche y las dos de la madrugada, como máximo, pero algunos están abiertos incluso en el día, como fue el caso de la Casa de Senet, local que abrió en el día, el 21 de febrero pasado.

En este caso, además, según el Intendente, los propietarios habían declarado una superficie de 380 metros cuadrados, cuando en realidad el terreno tiene una hectárea.

Los lenocinios que funcionan en Quillacollo están como barras americanas, night clubs, cabarets u otros similares, según explicó la jefa de Actividades Económicas de la Dirección de Recaudaciones de la Alcaldía, Mery Llanos.

Esta actividad está regulada por la Ordenanza Municipal 128/2013, en la cual se detallan los requisitos que deben cumplir estos locales.

Llanos señaló que para abrir un lenocinio se debe contar con el permiso de la OTB correspondiente y realizar el trámite para obtener la licencia de funcionamiento. El negocio no puede estar ubicado en el Casco Viejo de Quillacollo y debe estar, como mínimo, a 300 metros de establecimiento educativos y de salud, además de parques, surtidores y mercados, entre otros.

Estos lenocinios pagan una patente anual, de acuerdo a la extensión que ocupan. El monto mayor es de 14.407 bolivianos.

Si los administradores de un lenocinio declaran menor extensión a la que ocupan, admiten menores de edad o funcionan después de las dos de la madrugada son susceptibles a ser clausurados.

Llanos señaló, además, que los propietarios de los lenocinios, no pueden resistirse a los operativos que realizan las reparticiones de la Alcaldía, como la Intendencia y la Defensoría, porque eso sería un motivo para su clausura.

Horario

Los lenocinios que funcionan en Quillacollo pueden abrir sus puertas hasta las dos de la madrugada como máximo, los fines de semana.///


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