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Los videos de la politóloga Arantxa Tirado y la supuesta crisis humanitaria en Venezuela

hace 2 mese(s)

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Poco más de 30 segundos de un video a las afueras de un McDonald's bastaron para que el más reciente viaje a Venezuela de Arantxa Tirado, una politóloga nacida en Cataluña, dejara un saldo de casi un millón y medio de reproducciones y una explosión, literalmente, en las redes sociales.

Esta visita no es la única. Su primer viaje al país suramericano fue en 2005. Seis años después, en 2011, se instaló por un año en Caracas y desde 2015 a 2019 ha ido cuatro veces.

En esta oportunidad, llegó al país suramericano invitada por la Cancillería venezolana, en su calidad de miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, para participar en los actos de conmemoración de los veintisiete años de la rebelión cívico-militar encabezada por el entonces teniente coronel Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992.

Tirado ha estado relacionada con Venezuela desde hace casi 20 años, cuando militaba en la Asamblea Bolivariana de Cataluña. Sin embargo, ha sido precisamente en esta oportunidad que su paso ha generado una revuelta inesperada para esta doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coautora del libro 'La clase obrera no va al paraíso. Crónica de una desaparición forzada'.

La "crisis humanitaria"

Todo comenzó luego de colgar un clip grabado en un transitado centro comercial de Caracas. "Aquí podemos ver, en la dictadura comunista de Nicolás Maduro, un McDonald's que lo han puesto supongo que para disimular". Su comentario lo acompañó con un escrito donde ironizaba sobre la "crisis humanitaria", que según la dirigencia opositora existe en el país suramericano, y la situación que encontró en la capital venezolana.

 



Este video, que la también doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Barcelona considera como "el más tonto" de todos los que grabó en las calles de Caracas, generó una tropel de ataques, campañas de descrédito, artículos, intentos de jaquear sus cuentas e insultos que incluso han trascendido el tiempo de su visita a Venezuela.

La idea de registrar con una cámara lo que veía en las calles caraqueñas, según cuenta, fue espontánea y surgió luego de realizar un paseo. Así lo hizo en distintos puntos de la ciudad a los que fue sin compañía.

Durante su estadía grabó otros audiovisuales más que solo atizaron las reacciones en su contra. Estuvo en una farmacia, participó en varias transmisiones en vivo con la comunicadora venezolana Orlenys Ortiz, recorrió una tienda por departamentos, un mercado popular y se subió al Metro de Caracas.

Las opiniones de los usuarios se dividieron: una parte opinó que era una manera de mostrar esa realidad de Venezuela que no aparece en las grandes cadenas de noticias y otra pensó que el contenido de sus publicaciones era banal, parcializado y burlesco.

 


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