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Opinión

El movimiento cívico cruceño ¿perdió fuerza?
Por: David Altamirano Salas

LAS OPINIONES EXPRESADAS POR LOS COLABORADORES SON PROPIAS Y NO LA OPINIÓN DE KANDIRE
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Sectores sociales de la sociedad cruceña se movilizan pidiendo al Gobierno el respeto del artículo 168 de la CPE, la paralización de las actividades cotidianas y las amenazas de profundizar las protestas, parece no importarle al gobierno. 

El otrora poderoso Movimiento Cívico Cruceño provocaba que los gobiernos, incluyendo al actual, se trasladen inmediatamente a Santa Cruz para escuchar y solucionar in situ las reivindicaciones del oriente. De un tiempo a esta parte, ¿qué pasó?, ¿el movimiento perdió fuerza? o ¿cómo se puede entender este inesperado comportamiento social?

Ocurrió que la élite política plurinacional tranzó con la élite económica cruceña, por eso el sector empresarial cruceño no tiene interés en acompañar a las clases medias en sus reivindicaciones.

De esa manera, la protesta del movimiento cívico cruceño sin la estentórea voz de su sector empresarial no es escuchada en el penthouse de la  Casa Grande del Pueblo.

Las damas cruceñas, advertidas de este “pequeño detalle” del éxito de las movilizaciones, marcharon llevando huevos a las representaciones de los sectores corporativos empresariales, interpelándoles valor para hacer frente al Gobierno del MAS; sin embargo, el sector empresarial está en otra cosa y no es que les falte valor, por el contrario les sobra para hacer lo que hicieron, abandonar en medio camino a sus “compañeros de lucha”. 



De estos hechos puede concluirse lo siguiente:

En primer lugar, esta nueva correlación de fuerzas en el oriente es el resultado de nuestro régimen hiperpresidencialista, “presidencia imperial” o “ejecutivo fuerte” y la gran capacidad de mutar que desarrolla para adaptarse cada vez que se crea un “cerco institucional” que intenta contenerlo o busca ponerle límites, el ejecutivo logra abrirse un nuevo espacio que le permite continuar imponiéndose sobre los demás y evadir los “obstáculos” que se le ponen en el camino.

El movimiento cívico cruceño con su sector empresarial eran invencibles para cualquier Gobierno, el hiperpresidencialismo plurinacional consiguió dividirlos, de esa manera se quita un enorme obstáculo de su camino. Lo que el presidencialismo neoliberal ni se imaginó,  el hiperpresidencialismo plurinacional lo consiguió: dividir y reinar, aunque los plurinacionales no sean bien recibidos en la plaza 24 de Septiembre.

En segundo lugar, la clase media cruceña está expresando un elevado nivel de insatisfacción pública y su descontento por la difícil situación económica que está atravesando: incremento paulatino del nivel de precios, el costo de la formalidad y estar pagando el precio del consumismo, la banalización y la farandulización de la vida cotidiana.

Esto explica la virulencia de las protestas de las afligidas clases medias de Santa Cruz.

En tercer lugar, en cuanto al pacto entre la élite política plurinacional y la élite económica cruceña, estos acuerdos de coordinación entre los gobiernos y los sectores productivos son necesarios para garantizar la seguridad alimentaria de la población y de esa manera evitar que los sectores productivos utilicen su poder para chantajear a las gestiones de gobierno, pero no deben utilizarse estos pactos para encubrir ilegalidades, como es el caso de hacerse al desentendido con la repostulación del binomio oficialista, porque esta tácita aceptación de la ilegal candidatura del MAS  ya no constituye coordinación, sino directamente es complicidad.