Banner YPFB
El tiempo
     Santa Cruz

N Nacional

Saúl Lara: "El Estado boliviano pagó 250.000 dólares para extraditar al exdictador Luis García Meza"

hace 8 dia(s)

,

Saúl Lara, el abogado que se encargó de las gestiones en su condición de jefe de gabinete de la Cancillería boliviana, viajó 12 veces a Brasil y contrató a un prestigioso bufete de juristas, encabezado por Antonio Carlos Osorio, lo que al Estado boliviano le costó $us 250.000 para recuperar al exdictador Luis García Meza, además de otros gastos.

Sin embargo, antes desde su captura hasta su primera noche en la cárcel de Chonchocoro pasó un año, donde corrieron miles de dólares y Bolivia se sumió entre el entusiasmo y la incertidumbre por la dilación del juicio. Testigos reconstruyen ese momento histórico.

Uno de los objetivos de la justicia boliviana era dar con el paradero del general que había sido sentenciado a 30 años de prisión por los crímenes cometidos durante el gobierno de facto de 1980-1981 y que había fugado del país cuando conoció su sentencia.

Un día de febrero de 1994, el viceministro de Régimen del Interior, Hugo San Martín, recibió en su despacho una llamada crucial.  “Me llamó una mujer para decirme que sabía dónde estaba y quedamos en vernos”, relató San Martín.

Se encontraron en un hotel de la plaza Isabel la Católica de La Paz, ella le entregó un papel donde estaba escrita la dirección del exdictador en San Pablo y le dijo que salía a trotar tres veces por semana con un guardaespaldas.

Más tarde se conoció que quien cuidaba a García Meza era su exasesor, el coronel Gualberto Rico. San Martín no revela quién fue la mujer que le dio el dato, pero al exdictador nadie le quitaba de la cabeza que fue una familiar suya la que "sopló" su escondite, según afirmó su abogado, Frank Campero.



San Martín pasó el dato a Interpol, que con ayuda de la inteligencia de EE.UU. que lo buscaba por narcotráfico; rastreó a García Meza. El 2 de marzo de 1994, la embajada de Estados Unidos informó al Gobierno boliviano que habían encontrado al exdictador y lo vigilaban.

A las 10:00 del 11 de marzo, Luis García Meza salía de su departamento en la calle Nhu Guaçu del sur de San Pablo, cuando fue interceptado por los dos agentes de la Policía Federal brasileña. Al día siguiente, la noticia se disparó en Bolivia: todas las emisoras y canales de televisión interrumpieron su programación para anunciar, haciendo sonar de fondo Viva mi patria Bolivia, que había caído el militar condenado por delitos de asesinato, sedición y malversación de fondos.

Cuando fue capturado, tenía $us 45.000 y se detuvo también a Rico y a Maria Divina de Azevedo, una mujer brasileña de 22 años que era su pareja sentimental y con la que tuvo un hijo. Con ambos, actualmente radicados en La Paz, mantuvo una relación cordial hasta el final de sus días, según su abogado.

Rico y De Azevedo fueron liberados luego del interrogatorio y el exdictador trasladado a Brasilia. Hizo vender un departamento y un vehículo Renault 21 para pagar los honorarios de sus defensores. También dejó un auto Fiat negro que estaba a nombre de su pareja, según publicó la ANF, y algunos discos duros fueron decomisados por el comisario Roberto Precioso. Pese a las gestiones de Bolivia, no se pudo tener información de ese material.

Cuando la embajada de EE.UU. avisó a Bolivia que había capturado al exdictador hubo sentimientos encontrados en la élite política: era un logro del Gobierno y, a la vez, un riesgo porque tenía información que podía comprometer a gente libre y con poder. Sin embargo, el Gobierno envió al abogado Lara para iniciar las negociaciones de su extradición.

El juicio del siglo lo había condenado a 30 años de prisión, el 21 de abril de 1993, pero en cuanto se dictó la sentencia, el dictador desapareció.

El 14 de marzo de 1995, García Meza volvería a Bolivia convertido en un preso. En el aeropuerto sonó la canción de Bienvenido mi general, de Luis Rico, que hace un recuento de los crímenes de la dictadura y así el exdictador fue trasladado al penal de Chonchocoro.///


Notas Relacionadas